Este blog pretende ser un medio de comunicación de la Parroquia, de todos los que la formamos. Quiere ser un lugar de encuentro también en este mundo virtual que nos permita intercambiar información y opinión.
viernes, 28 de agosto de 2009
Revistas de información religiosa
domingo, 23 de agosto de 2009
La comunidad de S. Egidio
San Egidio, el brazo diplomático del Vaticano
Los «cascos azules» de Dios, la mano izquierda de la diplomacia vaticana, la ONU del Trastévere, son algunos de los apodos con que es conocida la Comunidad de San Egidio, una organización católica, dirigida por un profesor universitario de Historia del Cristianismo, Andrea Riccardi.
(José Ángel Agejas/ReL) Como toda organización humana, tiene partidarios y no pocos detractores que les acusan de formar un poderoso lobby que se mueve entre poderosos. Lo que nadie puede poner en duda son sus logros a favor de la paz, de los pobres y del ecumenismo. Incluso parlamentarios italianos de todos los partidos políticos firmaron una moción para proponer que la Academia sueca les concediera el Nobel de la Paz en 2002.
En 1968, el prestigioso historiador italiano Andrea Riccardi aún no había cumplido los 20 años y se disponía a fundar la Comunidad de San Egidio. Desde entonces, estos «cascos azules» del Vaticano han logrado resolver diversos conflictos armados en África o Iberoamérica, «obligando» a las partes enfrentadas a firmar una paz duradera. Así ha sido en Mozambique, Burundi o Guatemala. Y es que la relevancia internacional de esta Comunidad ha venido por sus logros a favor de la paz entre los pueblos. El caso de Mozambique se ha convertido ya en el caso paradigmático, pues desde que en 1992 lograran que las partes enfrentadas firmaran la paz, su compromiso con esa nación africana es constante y ha impedido nuevos estallidos de violencia.
De hecho es un caso singular también porque es el único país africano que ha logrado salir definitivamente de un conflicto civil armado, que se prolongó durante más de 16 años. Los acuerdos de paz entre el Gobierno y la oposición armada se firmaron en Roma, gracias a la mediación de la Comunidad de San Egidio. En marzo del año 2001 Andrea Riccardi (en la foto) intervino ante la Asamblea de la República de Mozambique para exigir que se respetaran aquellos acuerdos, en un momento en el que el enfrentamiento entre los dos partidos mayoritarios por denuncias de corrupción electoral, y que provocó enfrentamientos en los que murieron 22 personas, corría serio peligro de degenerar en violencia.
Aunque buena parte de sus negociaciones se llevan a cabo en África, también la labor de esta «diplomacia paralela» ha tenido sus frutos en algunos países de Iberoamérica. Al igual que en Mozambique, su mediación permitió acabar con la guerra civil en Guatemala. En el mes de abril de 2003 mediaron con la guerrilla colombiana y consiguieron -sin pago de rescate alguno- la liberación de dos técnicos italianos que llevaban raptados 19 meses. El Papa ha resumido su carisma así: «La amistad vivida con sensibilidad evangélica permite cruzar fronteras y saltar distancias, incluso cuando parecen insuperables -explicó el pontífice-. Se trata de un auténtico arte del encuentro, de una atención cuidadosa por el diálogo, de una pasión amorosa por la comunicación del Evangelio. Esta amistad se convierte en fuerza de reconciliación; una fuerza verdaderamente necesaria en este tiempo dramáticamente marcado por conflictos y enfrentamientos violentos».
Desde que Juan Pablo II convocara el Encuentro Interreligioso de oración por la Paz en Asís, en 1986, la Comunidad de San Egidio ha mantenido vivo ese espíritu y se ha comprometido a difundir el mensaje de la Paz, convocando desde entonces todos los años un Encuentro Internacional que recordara aquel compromiso de las religiones por la paz. Roma, Varsovia, Malta, Bruselas, Milán, Jerusalén, Venecia, Bucarest, Lisboa. El primero de los encuentros del siglo XXI, que hacía el número 15 desde el primero de Asís, se celebró en Barcelona una semana antes del 11-S, con el lema «Las fronteras del diálogo: religiones y civilización en el nuevo siglo». No habían pasado quince días tras los terribles atentados, cuando ya reunían en Roma una cumbre de líderes cristianos y musulmanes a la que asistieron representantes de las Iglesias católica, ortodoxa, luterana, metodista, además de personajes relevantes del mundo islámico procedentes de Egipto, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Estados Unidos, Argelia, Qatar e Irán.
sábado, 22 de agosto de 2009
Irak, el drama que no cesa
martes, 18 de agosto de 2009
G. Depardieu y San Agustín
lunes, 17 de agosto de 2009
Sin compromiso
martes, 11 de agosto de 2009
Jovenes en Taizé
martes, 28 de julio de 2009
Los abuelos y la educación en valores

LES COMBES, domingo, 26 de julio de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI reconoció la tarea educativa de los abuelos al presidir este domingo, memoria de los santos Joaquín y Ana, el Ángelus desde la residencia de los Alpes en la que transcurre sus vacaciones.
Asimismo, el Papa pidió a los cinco mil peregrinos, congregados en la pradera del chalet de la colonia salesiana en que se aloja, oraciones por los abuelos, que "en la familia son los depositarios y con frecuencia los testigos de los valores fundamentales de la vida".
Como el Papa explicó la Iglesia celebra a los abuelos el 26 de julio pues Joaquín y Ana, según la tradición, eran los padres de la Virgen María "y, por tanto, abuelos de Jesús".
"Esta celebración lleva a pensar en el tema de la educación, que tiene un lugar tan importante en la pastoral de la Iglesia", reconoció, al dirigirse a los presentes que precedentemente habían participado en ese mismo lugar en la celebración eucarística, presidida por el obispo de Aosta, monseñor Giuseppe Anfossi.
"La tarea educativa de los abuelos siempre es muy importante --subrayó--, y lo es aún más cuando, por diferentes razones, los padres no son capaces de asegurar una adecuada presencia junto a los hijos, en la edad del crecimiento".
El Papa encomendó "a la protección de santa Ana y de san Joaquín a todos los abuelos del mundo, impartiéndoles una especial bendición".
"Que la Virgen María, quien según una bella iconografía aprendió a leer las Sagradas Escrituras sobre las rodillas de su madre, Ana, les ayude a vivificar siempre la fe y la esperanza con los manantiales de la Palabra de Dios", deseó.
Antes de despedirse de los peregrinos, el Papa recordó en particular "a todos los ancianos, en especial a aquellos que podrían encontrarse más solos y en dificultad".
Precedentemente, al comentar el Evangelio de la multiplicación de los panes, el pontífice meditó en la vocación del presbítero, recordando que la Iglesia está viviendo el Año Sacerdotal.
Del mismo modo, explicó, cuando ponen en las manos de Jesús "lo poco que son, los sacerdotes se convierten en instrumentos de salvación para tantos, para muchos".
Benedicto XVI concluirá el próximo 29 de julio sus vacaciones anuales que comenzaron el pasado 13 de julio. El resto del verano, lo pasará trabajando en la residencia pontificia de Castel Gandolfo, que está situada a unos 30 kilómetros de Roma.