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lunes, 16 de septiembre de 2013

Anónimos, amenazas e inmundicia moral

Hay gente muy aficionada a tirar la piedra y esconder la mano. Saben sobre el otro lo que otro ignora, juzgan sus gestos y comportamientos con total impunidad, y a la medida de su podrido interior. Solo ven basura porque es lo que llena su corazón y, claro, alegremente la reparten sobre los demás sin miedo a calumniar alegremente. Mira por dónde voy y encuentro que el Papa ha hablado de esto este fin de semana, que casualidad. Creo que es la mejor definición que se puede dar del autor/a del último anónimo que tenido el disgusto de leer. Ya saben hay gente muy cobarde que puede calumniarte a tus espaldas sin atreverse a hablar contigo para aclarar el entuerto...

«Los que viven juzgando al prójimo, hablando mal del próximo, son hipócritas. Porque no tienen la fuerza, la valentía de mirar los propios defectos. El Señor no dice sobre esto muchas palabras. Después, más adelante dirá: el que en su corazón tiene odio contra el hermano es un homicida. Lo dirá. También el apóstol Juan lo dice muy claramente en su primera carta: quien odia al hermano camina en las tinieblas. Quien juzga a su hermano es un homicida. Por lo tanto cada vez que juzgamos a nuestros hermanos en el corazón, o peor, cuando lo hablamos con los demás, somos cristianos homicidas. Y esto no lo digo yo, sino que lo dice el Señor. Sobre este punto no hay lugar a matices: si hablas mal del hermano, matas al hermano» 
De la homilía del Papa Francisco el 13 de septiembre de 2013

sábado, 12 de febrero de 2011

Manos Unidas 2011

¿Dónde estará Benin? ¿Te suena? ¿Conoces a alguien que viva allí? Yo sí, y es un misionero, qué casualidad.
Bueno, este fin de semana es el de Manos Unidas contra el hambre, ¿recuerdan?
Este vídeo es de la campaña de este año, aunque son muchos los proyectos financiados a lo largo del mundo. Valga para hacerse una idea.



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lunes, 6 de diciembre de 2010

Una visión africana de la Iglesia y el SIDA

Dios llora en la tierra
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Una visión africana de la Iglesia y el VIH

Entrevista con el fundador de “AIDS Network” de Nairobi

ROMA, domingo 5 de diciembre de 2010 (ZENIT.org). – La Iglesia católica es quien más cuida en África a las víctimas del sida, y para los hombres, mujeres y niños africanos que sufren la enfermedad, la Iglesia no es sólo un organismo que presta servicios: es una Madre.

Ésta es la impresión que comparte el padre jesuita Michael Czerny, fundador de African Jesuit AIDS Network.

El sacerdote jesuita estableció esta red en el 2002 como un medio para ayudar a los jesuitas de África a afrontar el tema del VIH/Sida. Ahora el padre Czerny está en Roma, trabajando como asistente de uno de los africanos más importantes del Vaticano: el cardenal Peter Turkson, presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz.

En esta entrevista, el padre Czerny habla sobre la forma como la Iglesia cuida a las víctimas del sida y por qué su labor es tan poco reconocida.

- ¿Qué le llevó a comenzar esta labor con el VIH?

Padre Czerny: Trabajaba como secretario de Justicia Social en la casa general jesuita de Roma y algunos jesuitas de África alertaron sobre la pandemia de sida de final del milenio. Y por eso, aquí en Roma, trabajamos durante dos años con colegas de África para proponer medidas, y estas medidas fueron incluir una red de apoyo y respaldo y comunicación. Así fue como se fundó la African Jesuit AIDS Network a mediados del 2002 y dejé mi trabajo en Roma para ir a Nairobi para dirigir dicha red.

- ¿En quién piensa usted cuando piensa en el VIH/Sida?

Padre Czerny: Algunas veces pienso en la gente a la que primero escuché hablar en Canadá que sufrían tanto con tanto miedo y confusión durante los últimos ochenta y principios de los noventa, pero ahora pienso en personas diversas de África. Quizá mencionaría sobre todo a Rosana, una joven mujer seropositiva, que primero dio a luz a un niño no seropositivo, luego a una hija que sí lo era, a la que perdió, luego fue abandonada por su marido, fue expulsada de su familia y luchó por criar a su hijo. Vive de modo tan positivo como puede, con el compromiso firme de vivir tanto como pueda para poder ver a su hijo en la escuela y lograr comenzar bien en la vida. La admiro y siento que ella es la clase de persona a quien quisiéramos – en cierto sentido – promover. Tenemos la esperanza de que todos aquellos con VIH tengan la actitud positiva que tiene Rosana.

- A la Iglesia católica se la suele denigrar públicamente por su postura ante el VIH/Sida y pocos se dan cuenta de su importante labor al proporcionar cuidados a las víctimas del VIH/Sida. ¿Puede hablarnos de esto?

Padre Czerny: Claro. La Iglesia universal es la primera institución en cuidar a quienes son seropositivos y sufren de sida, además de cuidar también a quienes se ven afectados – sobre todo a las viudas, huérfanos y otros que soportan esta carga. Así que es muy amplia la gama de tareas que lleva a cabo la Iglesia.
Si usted mira a nivel médico, quizá a nivel mundial, la Iglesia ofrece el 25% de los servicios de sida. Mi opinión es que la media en África está cercana al 40%, quizá incluso al 50%. Cuanto más lejos se esté de las grandes ciudades, más cerca del 100% se estará. Con frecuencia, los únicos servicios contra el sida en las zonas remotas son las clínicas de la Iglesia.

- ¿De qué hablamos cuando nos referimos a proporcionar cuidados?

Padre Czerny: Puesto que el VIH y el sida no son sólo una infección o enfermedad sino también un enorme problema cultural, personal, familiar, social y espiritual, lo que la Iglesia logra hacer, y aquello por lo que creo que debemos estar orgullosos como Iglesia, es tratar a la persona entera y no sólo la infección – no sólo la parte médica. Así una persona seropositiva puede acudir a la Iglesia por una amplia gama de cuidados y apoyos que se pueden resumir en ser aceptado como persona y animado a seguir viviendo de modo tan pleno como le sea posible, y a no permitir que el VIH/Sida sea una sentencia de muerte.

-¿Cómo es la visión africana de la labor de la Iglesia en esta área de los cuidados?

Padre Czerny: Creo que muchos africanos dirían: “La Iglesia estaba con nosotros antes del sida. La Iglesia está ahora de modo generoso durante el sida y la Iglesia estará con nosotros después del sida”. En este sentido la Iglesia no es vista tanto como un organismo que proporciona proyectos o servicios sino como esa realidad a la que llamamos “Madre”: la madre que está ahí y que siempre estará ahí, y lo estará mientras sea necesaria.
Usted sabe que la Iglesia en África se llama a sí misma la familia de Dios en África; ésa es la definición que viene del primer sínodo de África y es así como diría que la Iglesia afronta el VIH y el sida, como una familia. Intentamos hacer que todos sientan que son parte de una familia, ya tengan necesidad de cuidados o estén en posición de ofrecer alguna clase de cuidados.

- Usted usó una vez Mateo 8,3 –“Él extendió la mano, le tocó, y dijo: 'Quiero. Queda limpio'. Y al instante quedó limpio de su lepra”– como un ejemplo de la postura de la Iglesia ante la infección del VIH y de su apoyo. ¿Puede decirnos por qué escogió este ejemplo en concreto?

Padre Czerny: Con gusto. Allí estaba aquel leproso que, en primer lugar, se atrevió a acercarse a Jesús –lo cual iba contra de la ley– y le desafía, diciendo: “Si quieres puedes curarme”. Y Jesús hizo dos cosas. Dijo: “Quiero”, y se acercó y le tocó y le curó.
En esta escena muy breve tenemos muchas dimensiones del cuidado del sida, del verdadero ministerio pastoral. El primero: “Claro que quiero” es la disponibilidad a ayudar. Alguien que está en graves problemas y muy afectado, y quizá rechazado de modo muy cruel por todos aquellos con los que siempre había contado, puede volverse hacia la Iglesia y sabe que allí encontrará una respuesta positiva. No habrá ningún juicio. No habrá ningún cálculo y la respuesta será: “Claro que quiero”. En segundo lugar, nos acercamos y tocamos. Creo que es el gesto más fundamental en la respuesta al sida.

- ¿De este modo, a través de la Iglesia, Cristo toca a la gente?

Padre Czerny: Una persona que ha escuchado, sobre todo hace poco, que tiene un diagnóstico positivo de VIH se siente como muerto – se siente no humana, y, desgraciadamente, la sociedad, la cultura, y en ocasiones incluso la familia, le tratarán como una persona muerta. Dirán: “Tú ya no existes para nosotros. Estás muerto. Vete. No vuelvas a mostrarnos tu rostro otra vez”. Así que la persona se siente muerta y no humana y no hay nada que pueda convencer de lo contrario a una persona en esta situación. Luego hay que pensar en un niño que sufre y tiene problemas y en el efecto en su humanidad, en su dignidad, al ser tocado, al ser abrazado. Además había un fuerte tabú cultural y médico en contra de tocar a un leproso. Jesús lo rompe, sin preocuparse por el peligro de infección y se preocupa más de acercarse a la persona para tocarla, aquel toque sanador. Y eso es lo que dirá la gente: “Cuando me encontré que era seropositivo, estaba muerto y ahora me siento vivo”. Y algunos incluso irán más allá para decir: “Antes de ser seropositivo perdía mi vida. Estaba despilfarrando mi vida por mi comportamiento. Ahora, desgraciadamente soy seropositivo, pero ahora vivo de verdad y vivo mi vida de modo responsable por mi familia –si la tiene– y por los demás”.

- El Papa Benedicto XVI desató una controversia cuando sugirió que los condones no son la solución para el problema del sida en África. ¿Por qué la controversia? ¿Qué ocurrió?

Padre Czerny: Hay una “verdad” que la gente se ha aprendido, que si una pareja decide utilizar un condón y uno de ellos está infectado, y usan el condón de forma constante y correcta, esto reducirá las posibilidades de infección. Esto con una pareja. Pero luego la gente piensa: “Bien, si un condón iba bien para una pareja entonces un millón de condones debe ir bien para la población de un pueblo o de una ciudad”, y esto no es verdad.
Las estadísticas confirman el hecho de que la distribución masiva de condones como una estrategia de prevención no tiene éxito. No baja la proporción de afectados, y esto es lo que ha dicho el Santo Padre. No ha negado que el condón sea útil en ocasiones. Lo que ha negado es que la promoción de condones como estrategia primaria de prevención no tiene éxito. No logra su objetivo. No baja la tasa de VIH de la población. Pero la gente se ha alterado mucho porque no han estudiado ni escuchado con cuidado lo que ha dicho y porque no están bien informados, y porque hay un montón de ideología y de emoción y de intereses detrás de todo este tema, y por eso ha habido tanta controversia.

- El Dr. Edward Green, director del Proyecto de Investigación de Prevención del Sida, del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de Harvard, ha afirmado que como científico, estaba sorprendido al ver lo cercano que está lo que dijo el Papa en Camerún y los resultados de los descubrimientos científicos más recientes. Él afirmaba que el condón no previene el sida; sólo el comportamiento sexual responsable puede afrontar la pandemia.
Ahora usted ha mencionado la cuestión de la ideología. ¿Estamos hablando también de la discrepancia de valores entre nuestra sexualidad –el estilo de vida que hemos escogido en la civilización occidental– y los valores culturales en continentes como África? ¿Se está creando una brecha cultural?

Padre Czerny: Sí, hay una brecha entre lo que ahora se considera normal o aceptable en la cultura globalizada: la cultura de los medios, de la publicidad, del marketing. Esos valores están en fuerte tensión con los valores católicos tradicionales y con los valores africanos tradicionales.
Quizás podríamos resumir el valor cultural de la cultura globalizada en cuanto a la sexualidad como la confianza –yo diría la promoción– en la idea del consentimiento mutuo. Es decir, la norma del comportamiento sexual es el consentimiento de los dos participantes y, siempre que los participantes tengan la edad mínima y consientan libremente, no hay otras normas que aplicar. Esto es lo que la cultura globalizada promueve en cuanto a la sexualidad. Así que, siempre que tú y otra persona estéis de acuerdo, todo está bien y nadie puede cuestionarlo.
La idea que tenemos en la Iglesia y la idea que tenemos en África es que hay otras normas y que esas normas no dependen sólo de ti y de mí: dependen de nuestra familia, dependen de nuestra comunidad, dependen de nuestra parroquia, dependen de nuestra nación, quizá incluso de nuestra tribu. Esta idea está en oposición a lo anterior porque en África, y en la moral católica tradicional, no sólo está lo que tú y yo acordemos para que algo esté bien; hay otras normas y esas normas de hecho orientan lo que tú y yo haremos, o no haremos, en ciertos momentos de nuestras vidas con ciertas personas. Así que las diferencias son muy acusadas.
No se habló de esto en la controversia, pero estoy completamente seguro de que es el verdadero tema; que el Papa representa una serie de normas sobre la sexualidad que no queremos aceptar porque son más exigentes. Están también más abiertas a la vida y, al final, dan más felicidad. Pero a corto plazo parecen ser más exigentes que simplemente dos de nosotros nos pongamos de acuerdo en lo que queremos hacer.

- Así que abstinencia, fidelidad. Esto es de hecho lo que señalan los obispos africanos: éste es el camino a una mayor felicidad, a un mayor bien.

Padre Czerny: Así es. Decimos esto no porque lo pensáramos ayer, sino porque ésta ha sido nuestra experiencia y ésta ha sido la experiencia de toda cultura seria; que la sexualidad es un gran don, una cosa maravillosa que, para apreciarla y usarla de modo apropiado, requiere disciplina, requiere normas, requiere el reconocimiento de que no todo es posible; y es está, como digo, una sabiduría humana de hace mucho, pero que va contra los principios del entretenimiento y del marketing. Por eso tenemos un conflicto.

- ¿Se ha enfadado usted o se ha sentido frustrado quizás con lo que podría considerar una postura terca, si hemos comprendido que el condón no es la solución, sino un montón de dinero y un montón de tiempo y un montón de esfuerzo dirigido en una dirección que no parece proporcionar las respuestas?

Padre Czerny: Es verdad, es demasiado malo, pero no hay nada de verdad por lo que uno se tenga que enfadar. El hecho es que el VIH es un desafío para todos y en África es un desafío prácticamente en cada comunidad y, en algunos lugares, en cada familia. Creo que va a llevar tiempo hacerle frente y, sí, la promoción masiva de los condones es una destrucción. No es salir al paso del problema y no ayuda, sino que desgraciadamente no es el único ejemplo de postura terca impuesta a África y África ha sobrevivido a otras políticas equivocadas, y también sobrevivirá a ésta.
Pero mi esperanza es que con el tipo de enseñanzas que el Santo Padre ha dado haremos progresos, y el progreso consiste, en última instancia, en mejorar las estadísticas. El verdadero éxito está en que los jóvenes sean capaces de vivir su sexualidad más responsablemente. Cuando las parejas casadas viven su sexualidad de modo más responsable, y cuando, como dije al principio, la familia de Dios se enfrenta al sida como una familia, esto, creo, es una señal de que Dios trabaja en África.
Esta entrevista fue realizada por Mark Riedemann para “Dios llora en la Tierra”, un programa semanal radiotelevisivo producido por la Catholic Radio and Television Network en colaboración con la organización católica Ayuda a la Iglesia Necesitada.

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Más información en www.ain-es.org, www.aischile.cl

sábado, 26 de junio de 2010

La última cima

La película "La última cima" fue provocada por el testimonio de Pablo Domínguez, un sacerdote madrileño, he aquí una intervención suya en un foro sobre la existencia de Dios. Creo que merecerá la pena ver la película:

miércoles, 12 de mayo de 2010

Afrontar la muerte y vivir la vida.

Randy Pausch eligió vivir sus últimos meses de vida de forma memorable. Ante la adversidad podemos decidir utilizar nuestras energías para lamentarnos o utilizar esas mismas energías y el tiempo que tenemos para jugar duro y llenarlo de energía y esfuerzo. La desgracia nos afecta tanto como la dejemos a partir de ciertos límites. Yo he experimentado que puedo elegir como quiero sentirme ante algunas adversidades y cuánto me van a afectar, así como ciertos comportamientos. Y aunque, a veces, pierdo algunas batallas, espero no perder la guerra. Randy no habla de religión, quizá para que su aportación llegue a todo tipo de gente, pero hay una sospecha de transcendencia en todo lo que dice. Ya habrá salido de dudas.


Quién es Randy pueden encontrarlo aquí.

Este vídeo del programa de Ophra resume una charla mucho más larga que después dio lugar a un libro que seguro merece la pena. (El vídeo original en inglés está aquí.)

domingo, 25 de abril de 2010

Morir dignamente

Artículo tomado del blog Compostela, la entrevista original está aquí.
Entrevista (La Vanguardia 10.04), a Julio Gómez, médico especialista en cuidados paliativos:
Si yo fuese un enfermo terminal, ¿qué haría usted?
—Ayudarte a vivir bien hasta el último minuto.

—¿Cómo puedo vivir bien sabiendo que voy a morir?
—Si aceptas lo inevitable y yo te palío lo evitable, vivirás bien hasta el final, con dignidad.

—¿Qué es lo evitable?
—El dolor total.

—¿Qué es el dolor total?
—Una suma de dolor físico, dolor psíquico, dolor social y dolor espiritual. Paliémoslos: en eso consisten los cuidados paliativos.

—¿Desde cuándo la medicina los ofrece?
—En España, sólo desde los años 80. Antes, el médico veía a la muerte como enemiga: si no podía curar, el médico se sentía fracasado. “No hay nada que hacer”, sentenciaba, y abandonaba al enfermo a su suerte. Lo desahuciaba. El médico está entendiendo que, más allá de curar, puede cuidar al enfermo desde el diagnóstico hasta la muerte. Lo dice el filósofo Francesc Torralba: “Hay enfermos incurables, pero ninguno incuidable”.

—¿Cómo me paliarán el dolor físico?
—Hay analgésicos idóneos, hay morfina.

—Si la morfina merma mis facultades, ¿me compensaría usarla de todos modos?
—Te preguntaría siempre antes. Hoy podemos dosificar la morfina de modo que palíe tu dolor físico con el mínimo embotamiento cognitivo. El otro día reduje la dosis a un enfermo porque vi que había alcanzado una serenidad natural que lo permitía.

—¿El estado psíquico determina el físico?
—Sí. El dolor psíquico – angustia, ansiedad, tristeza, ira, miedo…- alimenta el sufrimiento, sensibiliza, incrementa el dolor total.

—¿Y cómo se palía ese dolor psíquico?
-Acompañando al enfermo, permitiendo que se permita expresar rabia, tristeza… ¡Sólo así podrá llegar a aceptar su situación! Ese enfermo quiso hablar con familiares, expuso deseos, se reconcilió consigo mismo…

—Me hablaba de dolor social: ¿qué es?
—El derivado de perder tus roles sociales anteriores, a causa de tu enfermedad.

—¿Cómo puede paliarse ese dolor?
—Un enfermo entendió lo mucho que podía enseñar a sus hijos (o nietos) con su actitud ante la enfermedad y la muerte: ganó para sí un rol social, ¡y un rol muy importante!

—¿Sí?
—Solemos encubrir la muerte. Error. Si de niños vemos al abuelo muerto, ¡sufriremos menos mañana ante la muerte! Los niños aceptan la muerte como natural: ¿por qué inocularles temores, perjudicándoles?

—Me citaba el dolor espiritual: ¿qué es?
—Es el del sentido: “¿por qué?”, “¿por qué yo?”, “¿para qué nacer, para qué vivir?”, “¿para qué todo?”, “¿qué pinto yo aquí?”, “¿dónde está Dios?”. El enfermo terminal se hace estas preguntas, busca un sentido…

—¿Y cómo le ayuda usted ahí?
—Acompañándole en las preguntas: al menos, siempre nos quedarán las preguntas.

 —No sé si es mucho consuelo…
—Nada alivia más a un paciente avanzado que comprobar que su médico no se escaquea.

—¿Es más fácil el final para el creyente?
—Morimos como hemos vivido: uno enfrenta de cara las cosas, otro escurre el bulto…

—Diga algo al terminal que nos lea.
—No es que mientras hay vida, hay esperanza, sino que mientras hay esperanza, hay vida. Hay mucho que hacer, desde aplacar tu dolor hasta estar consciente, o ver una película con alguien, compartir una comida, conversar… ¡Te queda seguir vivo hasta el final!

—Cíteme un caso.
-A un hombre le preparé para disfrutar de la cena de Fin de Año con sus seres queridos. Luego murió con todos alrededor de su cama, dándole la mano: ¡ver esa foto es emocionante! ¿Puede haber mejor muerte?

—¿Mejor en casa que en el hospital?
—Donde prefiera: disponemos de medios y recursos para que sea en casa, si se desea.

—¿Ha acompañado a alguien querido?
—Mi hija murió con tres años y ocho meses. Nacida con grave discapacidad, estaba hipercapacitada para generar cambios alrededor: despertó la ternura en mí, eso me hizo mejor médico. Yo la cuidé, ella me doctoró.

—¿Hay dolor mayor que ese?
—Quizá no. Tratar a un enfermo terminal es siempre tratar a la vez a sus familiares, a sus cuidadores, para evitar que le transmitan sus angustias. Y otra asignatura pendiente de la medicina actual es el duelo: la mitad de los duelos deriva en alguna patología.

—¿Hubiese usted ayudado a morir al tetrapléjico Sampedro?
—Yo ayudo a vivir al que va a morir, no a morir al que puede vivir. Sampedro no quiso, quiso suicidarse: no era un caso para mí.

—¿Acaso no es la medicina paliativa una eutanasia (“buena muerte”)?
—Los enfermos dicen: “¡Yo no quiero vivir así!”. Bien, cambiemos el “así”, ¡y entonces el 99% quiere seguir viviendo! Con más recursos en medicina paliativa, el debate sobre la eutanasia devendría residual.

—Una dosis muy alta de morfina ¿mata?
—Le sedará, disminuirá sus constantes: moriría usted igual, pero así será más plácido.

—¿Aprende usted algo de sus pacientes?
—Sí: el valor de expresar las emociones, el valor de reconciliarse, el valor de cinco minutos… ¡Ellos son mis maestros! Lo que aprendo de ellos me capacitará un día para aprobar mi propio examen final.

—¿Cómo enfrentará usted su final?
—¡Intentaré que la muerte me encuentre bien vivo!

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Paliar, cuidar

Su hija estaba muerta. Dejó que su hermanito Ander, de seis años, la viera. El niño lloró y, mirándole a él, le dijo: “Tú no lloras porque eres médico, ¿verdad?”. Y Julio Gómez rompió a llorar: aprendió que tenía derecho. Hoy es referente en medicina paliativa: bajo la dirección del veterano Xavier Gómez-Batiste, Julio lidera uno – hospital San Juan de Dios de Santurce-de los treinta equipos del programa de la Obra Social La Caixa – 11 millones de euros- para la atención integral de personas con enfermedades avanzadas. De 384.000 personas que fallecen al año en España, 150.000 necesitan esos cuidados, y sólo 40.000 los recibían: disminuyen así sus niveles de ansiedad, depresión e insomnio.

miércoles, 7 de abril de 2010

El Papa y el escándalo de la pedofilia

Este artículo es de Joaquín Navarro-Valls, traducción del original italiano publicado en el periódico italiano la La Repubblica, traducido por Juan José García-Noblejas en su blog. Le da un repasito al tema que tan enconadamente ha tomado la prensa de todo color (especialmente el amarillo). No digo más, leanlo con suficiente calma:

En las dos últimas semanas los medios han llenado el espacio público con la dolorosa y destructiva realidad de los casos criminales de pedofilia.

La acusación se ha ido levantando progresivamente como consecuencia de una serie de revelaciones provenientes de diversos países europeos, tocantes a casos de abusos sexuales perpetrados a menores por parte de sacerdotes. Leyendo las informaciones parece incluso que se trate de un “scoop” gigantesco, y que ahora –gracias a estas geniales revelaciones- esté emergiendo un sotobosque podrido en el seno de la Iglesia católica.

Ciertamente, en Austria, en Alemania y en Irlanda, como en casi todos los países en los que hay una presencia consistente de escuelas y organizaciones educativas eclesiásticas, ha habido fenómenos criminales graves de violaciones de la dignidad de la infancia. El hecho es conocido. Y no es casualidad que en el Vía Crucis de 2005, el entonces cardenal Joseph Ratzinger no usara medias palabras cuando revelaba con disgusto: «!Cuánta suciedad hay en la Iglesia! Incluso entre quienes, en el sacerdocio, deberían pertenecer completamente a Jesús. ¡Cuánta soberbia! ¡Cuánta autosuficiencia!». Quizá lo hemos olvidado. Por tanto, se puede sin temor a un desmentido revelar que el problema existe en la Iglesia, es conocido por la Iglesia, y ha sido y será más adelante afrontado con decisión por parte de la misma Iglesia en el futuro.

Con todo, vamos a intentar reflexionar por un momento sobre la manifestación de la pedofilia en sí misma. Desde mi experiencia como médico puedo evidenciar algunos datos importantes, útiles para entender la gravedad y la difusión del problema.

Las estadísticas más acreditadas son elocuentes. Certifican que 1 chica de cada 3 ha sufrido abusos sexuales, y que 1 chico de cada 5 ha sido objeto de actos de violencia. El hecho verdaderamente inquietante, divulgado no sólo en las publicaciones científicas sino incluso en la CNN, nos dice que el porcentaje de quienes –según una muestra representativa de la población- han molestado sexualmente a un niño se mueve entre el 1 y el 5%. Es decir, una cifra impresionante.

Los actos de pedofilia han sido llevados a cabo por parte de los padres o de parientes cercanos. Hermanos, hermanas, madres, “canguros” o tíos, son los abusadores más comunes de los niños. Según el departamento de Justicia estadounidense casi todos los pedófilos acusados por la policía eran varones en un 90% de los casos. Según Diana Russell, el 90% de los abusos sexuales se lleva a cabo por personas que tienen conocimiento directo de las pequeñas víctimas, y permanecen dentro de la complicidad familiar.

Un aspecto destacado, por desgracia, es que en el 60% de los casos de violencia, quienes la sufren tienen menos de 12 años, y en la inmensa mayoría de los casos los abusadores son personas de sexo masculino y con parentesco de sangre con las víctimas.

Estas estadísticas muestran, por tanto, un cuadro claro y más bien amplio de la práctica de la violencia sobre la infancia. Teniendo en cuenta que estos datos se refieren únicamente a los hechos denunciados, patentes o de todos modos conocidos, podemos fácilmente imaginar la magnitud del dramatismo que se esconde tras esta realidad, aún más difundida en países que por razones culturales no consideran nítidamente que esta violencia sea una obscenidad aberrante.

Con esto, dirigir la atención exclusivamente sobre quienes de modo evidente pueden inscribirse en la categoría general de abusadores sexuales, siendo sin embargo sacerdotes, puede ser verdaderamente una desviación del asunto. En este caso, en efecto, el porcentaje desciende hasta convertirse en un fenómeno estadísticamente mínimo.

Cierto que nada podrá apartar los sentimientos y la vergüenza que se siente ante estas revelaciones recientes referidas a la Iglesia, incluso aunque se refieran a hechos sucedidos hace decenios y probablemente cubiertos con gravísimas formas de complicidad. Podemos estar seguros, partiendo de la carta pastoral a Irlanda, de la semana pasada, de que Benedicto XVI tomará todas las medidas que serán necesarias para expeler a los culpables y juzgarlos sobre los crímenes reales cometidos por las personas implicadas.

¿Por qué no debería hacerlo? ¿Qué utilidad tendría eso?

De todos modos, evitemos caer en la trampa de la hipocresía, sobre todo al estilo de la puesta recientemente en escena por el New York Times al referir el caso del reverendo Murphy. Porque ahí, la autora del artículo no valora, ni saca consecuencias, ni señala con relieve adecuado, el hecho de que la policía –que había recibido denuncias al respecto- lo había dejado libre como inocente.

¿Hay algún Estado que ha hecho una investigación en profundidad sobre este tremendo fenómeno, tomando medidas claras y explícitas –incluso preventivas- contra los abusos de pedofilia que hay entre los propios ciudadanos, en las familias, o en las instituciones educativas públicas? ¿Qué otra confesión religiosa se ha movido para desemboscar, denunciar y asumir públicamente el problema, sacándolo a la luz y persiguiéndolo explícitamente?

Evitemos, sobre todo, la insinceridad: la de concentrarnos sobre el limitado número de casos de pedofilia verificados en la Iglesia católica, sin abrir en cambio los ojos ante el drama de la infancia violada y abusada demasiado a menudo y por todas partes, pero sin escándalos.

Si deseamos combatir los delitos sexuales sobre los menores, al menos en nuestras sociedades democráticas, entonces debemos evitar ensuciarnos la conciencia, mirando exclusivamente hacia donde el fenómeno se produce con gravedad moral quizá incluso mayor, pero en medida ciertamente menor.

Antes de poder juzgar a quien hace algo, se debería tener los redaños y la honestidad de reconocer que no se está haciendo lo suficiente. Y procurar hacer algo semejante a lo que está haciendo el Papa. Si no es así, sería mejor dejar de hablar de pedofilia y comenzar a discutir acerca de la fobia furibunda desencadenada contra la Iglesia católica. Esta última acción, en efecto, parece hecha con gran habilidad y con escrúpulo meticuloso en la investigación, y –sin embargo- con evidente mala fe.

martes, 23 de marzo de 2010

Es un tú en ti

La Conferencia Episcopal ha sacado una nueva campaña a favor de la vida y contra el aborto. En este caso, a las habituales pancartas y carteles, ha unido una campaña en internet algo más imaginativa y pensando en las redes sociales. De momento ya ha tenido su tropiezo con la famosa red social tuenti. Al jugar con el nombre de dicha red, tuenti la ha retirado de su web a pesar de haber un contrato firmado entre las partes. ¿Por qué? No se sabe qué intereses o influencias puede haber detrás.
De todas formas la campaña sigue y aquí está la dirección y el vídeo de presentación, no dejen de visitar la web: esuntuenti.com


viernes, 15 de enero de 2010

Haití

Las secuelas del terremoto de Haití son tremendas como se encargan los medios de hacernos saber. Si queremos hacer algo, podemos colaborar con quienes van a enviar ayuda para aliviar el sufrimiento de la población (algunas fotos terribles vistas aquí, gracias a Bacepundit).
Aquí algunas instituciones que pueden servir para ello:

Cáritas Española (Tfno 902 33 99 99) tiene las siguientes cuentas:
SANTANDER 0049-1892-64-2110527931

BBVA 0182-2000-21-0201509050

POPULAR 0075-0001-81-0606839307

BANESTO 0030-1001-38-0007698271

CAJA MADRID 2038-1028-15-6000969697

LA CAIXA 2100-2208-39-0200227099

CECA 2000-0002-20-9100382307

BANCAJA 2077-1277-10-3100146740

CAM 2090-5513-04-0040370409

Y EN LAS CUENTAS DE LAS CÁRITAS DIOCESANAS :

CajaSol Cáritas Diocesana de Huelva 2106-1101-13-1134656536


Ayuda a la Iglesia Necesitada (Tfno 902 636 737):

Banco Popular: 0075 0080 17 0601667548

Indicar referencia TERREMOTO HAITÍ
Manos Unidas

Banco Santander, referencia 'Emergencia Haití' 0049 1892 63 2210525246

Cruz Roja (Tfno 902 222 292) :

BBVA 0182 5906 86 0010022227

Banco Español de Crédito 0030 1001 35 0004707271

Banco Sabadell-Atlántico 0081-0627-34-0001114312

Bankinter 0128-0010-97-0100121395

Caja Madrid 2038-0603-29-6006640085

C.E.C.A. 2000-0002-28-9100510908

Deutsche Bank y Bancorreos 0019-0631-22-4010202020

La Caixa 2100-0600-85-0201960066

Banco Popular 0075-0001-89-0600222267

Banco Santander 0049-0001-53-2110022225

Triodos Bank 1491-0001-21-0010003006

Uno - e 0227-0001-85-0202438590

viernes, 11 de diciembre de 2009

La fe de Susan Boyle

Eva N. Ferraz. 09/12/2009

Susan Boyle, ex concursante de Britain´s got talent, ha vendido 410.000 copias de su disco, I dreamed a dream, en el Reino Unido, superando al resto de los top five de la lista de ventas británica, formada por Leona Lewis, Black Eyed Peas o Queen. En una reciente entrevista afirmaba que uno de sus mayores sueños sería el de ser recibida por el Papa.

"Él es el vicario de Cristo y me aprovecharía de toda la espiritualidad y la paz relacionada con su papel en la Tierra", y agregaba: "Dios creó al hombre y esto, en cierto sentido, coloca al hombre en una posición secundaria. Todos le debemos la vida al Señor. La religión es la espina dorsal de mi vida. Me dio fuerzas para seguir adelante en los momentos más duros de la vida. Especialmente, cuando murió mi madre. En uno de mis temas hablo de lo que hemos sido llamados a hacer en esta vida, de lo que Dios eligió para nosotros. Es decir, aquello para lo que nací y aquello que fue elegido por Dios para mí en esta vida".

domingo, 15 de noviembre de 2009

Ágora o una ficción malintencionada

(Aceprensa, octubre) Imagínense que hay que explicar con una película la realidad de Estados Unidos a alguien que no sabe nada de historia, de culturas. Y para explicarle cómo es le enseñamos unos planos de unas familias japonesas, entrañables. Luego aparece un avión donde sale un piloto con cara de bruto mascando chicle, y con fotos de playmates pegadas en el salpicadero. Por último vemos cómo ese avión lanza la bomba atómica sobre la ciudad de esas amables familias japonesas. Una vez terminado el cortometraje, se le dice al ignorante espectador: “Ya ves, esto es América”.

Hiroshima existió. Nadie lo duda. Nadie se alegra. Pero el juicio sobre los americanos que se deduce de ese film, ¿es justo? Es una mentira. Aunque Hiroshima sea una verdad.

Esto mismo es lo que sucede con la última película de Amenábar, Ágora: unas bases históricas reales, muchísimo maquillaje y caricatura históricos, para llegar a unas conclusiones completamente equivocadas.

Amenábar vuelve a demostrar que es un grande en el oficio de dirigir películas. Otra cosa es que él decida someter su genio a los imperativos del pensamiento único. Lo más interesante es que Ágora no aparenta ser una película hecha en la era digital, sino que parece que todo decorado es real. La dirección artística es soberbia, y Rachel Weisz hace de Hipatia un personaje memorable. La película es solemne, minuciosa, con un trabajo del sonido espectacular y con unos guiños cosmológicos muy brillantes. Hay mucho cine dentro de Ágora, y por ello es muy fastidioso ver cómo el guión va estropeando la película a medida que avanza.

¿Una película contra la intolerancia?

Ágora es presentada por Amenábar como un film contra la intolerancia. Pero es necesario analizar el marco elegido por el cineasta para su alegato.

El contexto histórico son unos hechos luctuosos perpetrados por cristianos y paganos desmadrados entre los siglos IV y V en Alejandría. Según el historiador de la Iglesia Hubert Jedin, “el suceso más deplorable en el enfrentamiento entre el paganismo y el cristianismo en Egipto fue la muerte de la filósofa pagana Hipatia, que en 415 fue atrozmente asesinada, tras haber sufrido graves injurias, por una chusma fanatizada” (1).

Amenábar carga las tintas, descontextualiza y simplifica al máximo ciertos personajes como San Cirilo o Amonio. Aquellos hechos reprobables se sitúan, por tanto, en el contexto de la confrontación de dos cosmovisiones, de dos culturas, la pagana y la cristiana, y es ahí precisamente donde Amenábar quiere aprovechar para proponer su propia filosofía de la historia: si el paganismo fue luz, el cristianismo es oscuridad; si el paganismo fue progreso, el cristianismo supuso una marcha atrás en la cultura, en la civilización, en la filosofía y en la ciencia.

No es una metáfora caprichosa: en Ágora, los paganos visten de blanco (Hipatia), y los cristianos de gris o de negro (Amonio, Cirilo). A este esquema bipolar, Amenábar añade a lo largo del film una vuelta de tuerca: lo malo no es en realidad el cristianismo, sino cualquier concepción teológica. Ya sean los dioses paganos o el Dios cristiano y judío: la religión oscurece la razón, desprecia a la filosofía y frena la ciencia y el progreso. Frente al escepticismo que genera ver tanta guerra de religión en un kilómetro cuadrado, Hipatia declara: “Yo creo en la Filosofía”.

El cristianismo como verdugo de la cultura

Y ahí reside la relevancia de Ágora, que bajo el envoltorio de una película histórica, propone un juicio muy negativo sobre el valor actual de las religiones en general y del cristianismo en particular. Desmentir esa afirmación precisaría de una biblioteca como la de Alejandría, para documentar someramente lo que el cristianismo ha aportado al progreso de la cultura, del arte, de la ciencia, del derecho, de la filosofía, de la política, de las relaciones internacionales... Pero dicha biblioteca sería insuficiente para ilustrar lo que el cristianismo ha supuesto para el “progreso” personal de millones y millones de hombres y mujeres concretos a lo largo del mundo y de la historia: el “progreso” que viene de encontrarse con Jesús, que promete sin rubor satisfacer los deseos del corazón del hombre.

Esto en Ágora no se intuye ni de lejos. Los cristianos que aparecen son bárbaros, fanáticos, misóginos, violentos y muy visionarios. Y los dos “buenos” cristianos que vemos, Sinesio y Davo, se van contaminando a lo largo del film del oscurantismo circundante.

Quien encarna las características de una antropología cristiana –caridad, benevolencia, serenidad, tolerancia, insobornabilidad, castidad, fraternidad universal, igualdad– es la pagana Hipatia, un personaje que Amenábar vuelve fascinante, ideal de virtud, y dechado de inteligencia y humanidad. Hipatia se propone como una santa laica de las que tanto están de moda.

Un primer argumento a favor del “retroceso” cristiano que se puede desprender de Ágora es el de la inmoralidad de aquel grupo de cristianos pendencieros, que aparecen capitaneados por un san Cirilo cruel y maquiavélico. Ciertamente hay muchos episodios en la historia de la Iglesia por los que un cristiano no se siente orgulloso. Así ha sido siempre y así será, porque la Iglesia la forman pecadores. Incluso los Papas han pedido a veces perdón por errores del pasado. La conciencia del mal y del pecado es tan clara en el seno de la Iglesia que esta instituyó en sus mismos orígenes el sacramento de la penitencia y del perdón. Que se sepa ninguna organización, asociación o partido cuenta con una institución como la confesión, con lo que quizá habría que concluir que nadie como los cristianos tiene tanta conciencia del propio pecado.

Fe contra razón

Más importante en Ágora es el conflicto soterrado –¿incompatibilidad?– que plantea entre razón y fe, entre ciencia y religión. No este el lugar tampoco para explicar y aclarar que la fe es la amiga más fiel de la razón, que lo que Amenábar y tantos otros llaman fe, no es más que una superstición visionaria y esclerótica que nada tiene que ver con el cristianismo. Bastaría con que leyeran algo, por ejemplo la Fides et ratio, para comprender que la fe no es enemiga ni de la ciencia, ni del progreso, ni mucho menos de la razón.

Siempre habrá energúmenos entre las filas de los creyentes, pero que sólo son representativos de su propia equivocación. En este sentido, el magnífico homenaje que Amenábar brinda en este film a la ciencia antigua, y muy en especial a la astronomía, es un homenaje a la razón que cualquier espectador cristiano disfrutará como propio, aunque Amenábar parezca querer oponerlo a los intereses “reducidos” de los cristianos (2).

Por todas estas razones es imposible que un cristiano pueda sentirse históricamente reconocido en la propuesta cinematográfica de Amenábar, muy lastrada por tópicos, prejuicios, esquemas ideológicos y leyendas negras.

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NOTAS

(1) Hubert Jedin, Manual de Historia de la Iglesia, vol. II, Herder, Barcelona, 1990, p. 259.

(2) No hay que olvidar que una figura de la talla intelectual de San Agustín es contemporáneo de Hipatia. Ni que el siguiente paso de gigante en la astronomía fue obra de Nicolás Copérnico en el siglo XV, dentro de una cultura de matriz cristiana. Los que creen que la ciencia se interrumpió durante los “oscuros siglos medievales” harían bien en informarse sobre Robert Grosseteste, Alberto Magno, Roger Bacon, Jean Buridan, Nicolás Oresme...

martes, 20 de octubre de 2009

viernes, 15 de mayo de 2009

No es un derecho

El "Cuaderno de Bitácora" de V. M. Arbeloa lo aclara perfectamente:

Si el aborto fuera un derecho, como quiere hacernos creer el anteproyecto, aprobado por el Gobierno español, el aborto debiera ser no sólo elogiado, sino proclamado, protegido y promovido, como cualquier otro derecho. Pero no lo es. Le falta la cualificación moral. Podrá ser legal, no sancionable, eximido de tal o cual penalización… Pero no derecho.

No se puede decir más claro.

jueves, 14 de mayo de 2009

El Papa en Tierra Santa

"El Papa llama a la salvaguarda de la infancia del fanatismo y la violencia"

Benedicto XVI apeló en la basílica de la Anunciación durante su penúltimo dia en Tierra Santa a «moldear los corazones de los jóvenes» para sí garantizar «el futuro de la humanidad», y por ello, invitó a los líderes religiosos a «salvaguardar a los niños del fanatismo y de la violencia, mientras los preparamos a ser los constructores de un mundo mejor».


(ReL). En el Santuario de la Anunciación, donde María recibió el anuncio del Ángel y dio su «sí» al designio de Dios, Benedicto XVI habló a los jefes religiosos de Galilea del don divino de la creación y de la paz que no se obtiene haciendo «con el mundo todo aquello que nos place», sino conformando «nuestras decisiones a las complejas y todavía perceptibles leyes escritas por el Creador del universo».

El Santo Padre, en su discurso al numeroso grupo líderes cristianos, musulmanes, judíos, drusos y otras personalidades religiosas, subrayó que «la convicción de que el mundo es un don de Dios y que Dios ha entrado en las vicisitudes y en los eventos de la historia humana, es la perspectiva desde la cual los cristianos ven que la creación tiene una razón y un fin», pues el mundo no es un hecho casual sino que ha sido querido por Dios, al igual que el don de la paz.

«En el corazón de toda tradición religiosa – explicó el Papa- se encuentra la convicción de que la paz misma es un don de Dios, aunque no se pueda alcanzar sin el esfuerzo humano. Una paz duradera proviene del reconocimiento de que el mundo no es nuestra propiedad, si no más bien el horizonte en el cual estamos invitados a participar del amor de Dios y a cooperar en guiar el mundo y la historia bajo su inspiración».

Benedicto XVI subrayó que Galilea es una tierra conocida por su heterogeneidad étnica y religiosa que conoce bien los esfuerzos exigidos para vivir en armónica coexistencia. «Nuestras diversas tradiciones religiosas- agregó el Papa- tienen en si un potencial notable para promover una cultura de la paz, especialmente a través la enseñanza y la predicación de los valores espirituales más profundos de nuestra común humanidad».

En este contexto, el Santo Padre recordó que «moldeando los corazones de los jóvenes, moldeamos el futuro de la humanidad», y por ello, invitó a los líderes religiosos a «salvaguardar a los niños del fanatismo y de la violencia, mientras los preparamos a ser los constructores de un mundo mejor».

Al agradecer la calurosa acogida que estas comunidades religiosas ofrecen a los numerosos peregrinos que visitan Galilea, el Papa los invitó a continuar ejercitando «el respeto recíproco mientras se empeñan en aliviar las tensiones concernientes a los lugares de culto, garantizando así a un ambiente sereno para la oración y la meditación en toda Galilea».

El Papa concluyó su discurso asegurando que la Iglesia Católica está comprometida en contribuir junto a las diversas tradiciones religiosas, a la mejora de la sociedad y en testimoniar los valores religiosos y espirituales que ayuden a sustentar la vida pública. «Cooperando con hombres y mujeres de buena voluntad –dijo el Pontífice- ella buscará asegurar que la luz de la verdad, de la paz y de la bondad continúe resplandeciendo desde Galilea, y guíe a las personas del mundo entero a buscar todo aquello que promueve la unidad de la familia humana».

Fuente: Religión en Libertad.

martes, 28 de abril de 2009

Susan Boyle

Una católica escocesa rompe esquemas en concurso y sorprende a todos en Youtube

Lunes, 20 abril 2009
ACIDIGITAL, IBLNEWS

Susan Boyle es una católica escocesa que durante años cantó en la parroquia de su pueblo. Ahora se ha convertido en la nueva sensación de Youtube y del programa "Britain's got Talent" (Gran Bretaña tiene talento) en donde se presentó hace unos días y deslumbró a la audiencia y a los jueces con su gran talento y voz.

En su presentación del 11 de abril, Boyle comentó que le gustaría convertirse en una cantante profesional, a lo que el público respondió con risas y comentarios escépticos. Sin embargo, su interpretación de "I Dreamed a Dream" (Soñé un sueño) de la obra teatral Los Miserables cautivó a la audiencia que la ovacionó de pie.

Los jueces, que de manera unánime decidieron que siga avanzando en el concurso, se rindieron ante ella e incluso uno de ellos llegó a decir que "le doy el sí más grande que alguna vez le he dado a alguien".

Susan es una católica de la localidad escocesa de Blackburn en West Lothian. Nació con una discapacidad para el aprendizaje pero siempre soñó con llegar a ser cantante profesional, indica el Times Online.

"Siempre he sido musical: gritaba cuando era una bebé, cantaba con una brocha o en la ducha", comenta también al Deadline Scotland. "Fue mi madre quien me hizo cantar adecuadamente. Ella sabía que tenía que hacer algo con mi voz porque sabía que tenía talento".

Tras expresar que todavía no cree el éxito que ha obtenido, Susan recuerda que fue su madre quien "la animó a unirse a un coro hace muchos años, cuando tenía unos 12. Recuerdo que me dijo que comience con el coro para ver adónde llegaba con eso".

Boyle explica además que siempre se limitó a cantar en el coro de la Iglesia a la que asiste y en karaokes para poder cuidar a su anciana madre, que falleció hace dos años cuando tenía 94. Ella dejó de cantar cuando eso sucedió, precisa The Times Online. "Pensé que sería bueno hacer un receso. Lo veía apropiado", señaló.

Susan, soltera y con siete hermanos, considera que la hostilidad inicial del público ante el que cantó en "Britain's got talent" se debe a que "la sociedad moderna es muy dada a juzgar a las personas por su apariencia".

"No se puede hacer mucho al respecto porque es la manera cómo piensan, es su forma de ser. Pero tal vez esto les pueda enseñar una lección, sentar un precedente", añadió.

Según la prensa de Estados Unidos, Boyle fue ovacionada en la Misa de Resurrección de su parroquia. En diálogo telefónico con The Washington Post, su párroco, el P. Ryszard Holuka, comentó que "estamos muy orgullosos de ella" y describió a Susan como un "alma tranquila".

"En algunas reuniones y fiestas de aniversario, ella se ponía de pie y cantaba. Nunca se vanaglorió de su voz, esta es la primera vez que ha sido reconocida públicamente".

Nota: Aunque la noticia tiene ya un par de semanas y eso es mucho tiempo para la instantaneidad de internet y los medios, creo que si ven el vídeo y curiosean un poco, se darán cuenta de la repercusión que ha tenido la noticia. A mi me asombra que la gente se fije en el aspecto y que tenga que suceder algo así para hacernos pensar, pero bueno, es lo que hay.