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martes, 15 de mayo de 2012

Desiertos

Cuando el simún , el viento del desierto, azota las caravanas, los viajeros se arrojan al suelo y los camellos se tumban, así ofrecen menos resistencia al viento que amenaza con arrastrarlos. El suelo es lo más sólido en medio del desierto.
En el desierto de hoy, es Cristo nuestro suelo, es Cristo la roca que impide que vendaval de egoísmo rampante, del pensamiento hueco, del vivir de apariencias y para tener, de la mentira mil veces repetida... nos arrastre.
La mesa de la comunión ilumina por un momento nuestros rostros, nos reconocemos porque miramos en la misma dirección, al mismo anfitrión, la misma mesa, las mismas viandas. A veces no te gusta el que tienes al lado, pero ni tú lo has elegido a él, ni él te eligió a ti. Ambos habéis sido llamados por el mismo y eso es lo que importa.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Primer Domingo de adviento 2011

27 de noviembre de 2011


  • Primera lectura: Is 63, 16b-17; 64, 1. 3b-8. “Ojalá rasgases el cielo y bajases”.
  • Salmo Responsorial: 79 “Señor, Dios nuestro, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve”.
  • Segunda lectura: 1 Cor 1, 3-9. “Aguardamos la manifestación de Jesucristo nuestro Señor”.
  • Evangelio: Mt 25, 31-46. “Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de casa”.


En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
-Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento.
Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.
Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.
Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos:
¡velad!

viernes, 24 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

Tengo que reconocer que me ha emocionado este vídeo. Mientras buscaba el vídeo de la "Navidad digital" que tanto impacto viral ha tenido, he encontrado este otro. Los rostros asombrados, las sonrisas del público sorprendido, la emoción del crescendo, las miradas de los mayores y los niños. De repente, en medio de la vida cotidiana ha estallado el aleluya, Dios ha nacido y ya no nos acordábamos, por un instante la esperanza se ha vuelto a apoderar de los corazones con una intensidad casi brutal y la oscuridad ya no es tan densa. Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Feliz Navidad.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Ahora que se acerca el adviento

Maestro: - Por mucho que te esfuerces no lograrás enmendar tu vida ni alcanzar la iluminación más que podrías hacer salir el sol por tus propias fuerzas.
Discípulo: — Entonces, ¿para qué me hacéis practicar tantos ejercicios de penitencia y devoción y estudio y contemplación?
Maestro: — Para que estés despierto cuando salga el sol.

Paradoja eterna del esfuerzo y la gracia. Paradoja bella y cierta, atrayente y desesperante, ayuda permanente y prueba irritante. Hay que hacer todo sabiendo que no sirve para nada. Nadie escala los cielos por sus propias fuerzas. Y no hay que dejarse nada, porque en cualquier momento puede llegar la plenitud de los tiempos, puede llamar el esposo, puede surgir la aurora, y hay que estar despiertos. para recibir el momento de gracia.

La gran virtud cristiana. ¡Vigilad! Estad despiertos. Tened los ojos abiertos. Vivid en contacto con todo lo que os rodea por fuera y os late por dentro. El culto del momento presente, la atención a cosas y . personas tal y como se nos manifiestan en cada instante, el contacto con la realidad de la vida en los sentimientos de nuestro interior y en los mensajes de nuestros sentidos. La vida total en todo momento con la conciencia abierta a todo lo que por dentro y por fuera nos sucede. Eso es contemplación, eso es presencia de Dios, eso es recogimiento, eso es adoración. El sol sale cuando quiere, y nosotros estamos dispuestos en cada momento a saludarlo con la inclinación profunda de nuestra bienvenida. Nace el nuevo día.
CARLOS G. VALLÉS S.J.

domingo, 19 de abril de 2009

Segundo Domingo de Pascua

De este segundo domingo de Pascua, quiero fijarme especialmente en el comentario al evangelio. Ese episodio que hace "famoso" a Tomás de forma que se convierte en una figura incluso literaria de todos los tiempos. De nuevo tomamos como referencia la aportación de Debarim:

El evangelio (Jn 20,19-31) nos presenta la Resurrección de Jesús en términos de "encuentro con el Resucitado", para mostrar cómo los primeros testigos de la pascua llegaron a la fe y cómo podemos llegar también nosotros a creer. La composición del texto es muy sencilla: tiene 2 partes (vv. 19-23 y vv. 26-27) unidas por la explicación de los vv. 24-25 sobre la ausencia de Tomás. Las dos partes inician con la misma indicación sobre los discípulos reunidos y en ambas Jesús se presenta con el saludo de la paz (vv. 19.26).

En la primera parte del texto, en el bloque compuesto por los vv. 19-23, se nos da una indicación temporal (es el primer día de la semana) y una indicación espacial (las puertas del lugar están cerradas). La referencia al primer día de la semana, es decir, el día siguiente al sábado (el domingo) evoca las celebraciones dominicales de la comunidad primitiva y nuestra propia experiencia pascual que se renueva cada domingo.

La indicación de las puertas cerradas quiere recordar el miedo de los discípulos que todavía no creen, y al mismo tiempo quiere ser un testimonio de la nueva condición corporal de Jesús que se hará presente en el lugar. Jesús atravesará ambas barreras: las puertas exteriores cerradas y el miedo interior de los discípulos.A pesar de todo, están juntos, reunidos, lo que parece ser en la narración una condición necesaria para el encuentro con el Resucitado; de hecho Tomás sólo podrá llegar a la fe cuando está con el resto del grupo.

Jesús "se presentó en medio de ellos" (v.19). El texto habla de "resurrección" como venida del Señor. Cristo Resucitado no se va, sino que viene de forma nueva y plena a los suyos (cf. Jn 14,28: "me voy y volveré a vosotros"; Jn 16,16-17) y les comunica cuatro dones fundamentales: la Paz, el gozo, la misión, y el Espíritu Santo. Los dones pascuales por excelencia son la paz (el shalom bíblico) y el gozo (la járis bíblica), que no son dados para el goce egoísta y exclusivo, sino para que se traduzcan en misión universal. La misión que el Hijo ha recibido del Padre ahora se vuelve misión de la Iglesia: el perdón de los pecados y la destrucción de las fuerzas del mal que oprimen al hombre. Para esto Jesús dona el Espíritu a los discípulos. En el texto, en efecto, sobresale el tema de la nueva creación: Jesús "sopló sobre ellos", como Yahvé cuando creó al hombre en Gen 2,7.

Con el don del Espíritu el Señor Resucitado inicia un mundo nuevo, y con el envío de los discípulos se inaugura un nuevo Israel que cree en Cristo y testimonia la verdad de la resurrección. Como "hombres nuevos", llenos del aliento del Espíritu en virtud de la resurrección de Jesús, deberán continuar la misión del "Cordero que quita el pecado del mundo": la misión de la Iglesia que continúa la obra de Cristo realiza la renovación de la humanidad como en una nueva obra creadora en virtud del poder vivificante del Resucitado.



En la segunda parte del texto, en el bloque compuesto por los vv. 26-27, se nos narra una experiencia similar vivida ocho días después. La primera vez Tomás, uno de los discípulos, no estaba presente y no cree en el testimonio de los otros que han visto al Señor (vv. 23-25). Tomás incrédulo representa al hombre de todos los tiempos, que exige pruebas, que sólo cree a través de los milagros. Quiere identificar a Jesús con las huellas de la cruz. Ocho días después otra vez están todos, incluido Tomás, y Jesús "viene" (v. 26). Es significativo el hecho que el relato utilice el verbo "venir" en presente y no en pasado: es una manera de decir que aquella experiencia se repite una y otra vez en la vida de la Iglesia.

Jesús le reprocha a Tomás el no haber creído al testimonio de los otros discípulos, y lo invita a dejar de ser apistós (no-creyente) y llegar a ser pistós (creyente). El testimonio de los otros tendría que haber sido suficiente para que creyera. Es una llamada de atención para cuantos en el futuro llegarán a creer, siempre a través de la palabra, la mediación y el testimonio apostólico de los que "vieron" a Jesús. A Tomás no se le revela en particular sino en medio de la comunidad; allí - y no en otro sitio - podrá Tomás ver al Señor y profesar su fe. Después de haber visto como los otros, Tomás cree y su profesión de fe es plena: "Señor mío y Dios mío" (cf. Sal 35,23).

El texto concluye con unas palabras de Jesús que originalmente eran la conclusión del evangelio de Juan antes de que le fuera añadido el capítulo 21: "Dichosos los que han creído sin haber visto" (Jn 20,29). La fe pascual en el futuro estará siempre fundamentada en el testimonio de aquellos primeros discípulos que "vieron" a Jesús y han dado testimonio de ello. Esta es la verdadera fe pascual: "todavía no lo han visto, pero lo aman; sin verlo creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y radiante, así recibirán la salvación, que es la meta de su fe" (1 Pe 1,8).

domingo, 8 de marzo de 2009

Grupos de acompañamiento

Como se anunció en este mismo blog, el pasado día cuatro de marzo tuvimos una charla-coloquio sobre el duelo y la pérdida de un ser querido. En ninguna circunstancia y a ninguna edad es fácil perder a un ser querido, pero está claro que hay situaciones más difíciles de aceptar y superar que otras. Particularmente dolorosa es la pérdida de los hijos. En esos casos en que el duelo por el ser querido se prolonga, es particularmente difícil o amenaza con derivar en alguna patología, es cuando más necesitamos de los demás y de ayuda especializada. En no pocas ciudades se han ido poniendo en marcha grupos de acompañamiento al duelo. Normalmente puestos en marcha por personas que han tenido una pérdida difícil de asumir y que han convocado a otras personas en situación similar. Grupos que sirven para ayudarse mutuamente a asumir el duelo y sobrellevar la pérdida, dicho de otro modo, grupos terapeúticos.
Pues bien, en la charla mencionada se propuso la oportunidad de crear un grupo así en Trigueros. Para que exista sólo es necesario que las personas que reconocen su necesidad de ayuda deseen participar. Ya hay algunas personas que están dispuestas a formar parte de un grupo de acompañamiento que se forme en nuestro pueblo. Si estás en esta situación descrita de duelo y crees que puede ayudarte un grupo como éste, no lo dudes, comunícate conmigo en la Parroquia para que esto sea posible. Si tienes dudas, no importa coméntalo y veremos que se puede hacer.

sábado, 7 de marzo de 2009

2º Domingo de Cuaresma


Gen 22,1-2.9a.10-13.15-18

Rom 8,31b-34

Mc 9,2-10

El relato del sacrificio de Isaac, el hijo de la promesa, (primera lectura) anuncia otro sacrificio, el de Jesús, el Hijo de Dios. Mientras Abraham, detenido por un ángel, no llegó a inmolar a Isaac, Dios “no perdonó a su propio Hijo, antes bien lo entregó a la muerte por todos nosotros” (Rom 8,32). Abraham recupera a su hijo en el momento en que está por sacrificarlo; Jesús, el Hijo de Dios, después de atravesar la ignominiosa muerte en la cruz, resucita glorioso y vive eternamente: “Cristo Jesús ha muerto, más aún, ha resucitado y está a la derecha de Dios intercediendo por nosotros” (Rom 8,34) (segunda lectura). A la luz del misterio de la pascua hay que leer también el evangelio de la transfiguración. Con la revelación luminosa de su gloria, Jesús prepara a sus discípulos a afrontar el escándalo y el dolor de la cruz, como camino que lleva a la vida y a la salvación (evangelio).

Comentario de debarim.

miércoles, 4 de marzo de 2009

La pérdida y el duelo

Hoy miércoles 4 de marzo, en el salón parroquial de la Plaza del Carmen, tendremos una charla coloquio sobre la pérdida de un ser querido y el duelo. Será a las 8 de la tarde y está abierto a quién quiera asistir.
La charla estará a cargo de D. Pedro Carrasco Chacón, Vicario para el Testimonio de la fe, Rector del Seminario de Huelva y Licenciado en Psicología.