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viernes, 30 de septiembre de 2011

La Iglesia y el Cuerno de África

Estoy teniendo un interesante debate con algúnos jóvenes en el tuenti y eso ha provocado que hoy traiga esta información. Son cosas que no serán noticia en la prensa o la televisión. Como mucho apareceran en un breve y desaparecerá rápido. Para compensar después pondrán cualquier infamia contra la Iglesia para no dejar de parecer modernos. Ya sabemos cómo funciona. Pero las cosas son como son, libérate de los prejuicios, busca la verdad.

Reportaje de Vida Nueva publicado el 02.09.2011
Los misioneros se enfrentan a la peor hambruna de los últimos 60 años

JOSÉ CARLOS RODRÍGUEZ SOTO | Sucedió durante la manifestación anti-Papa en Madrid en agosto. Ante las cámaras, una indignada atacó a los jóvenes de la JMJ con unas palabras no exentas de retintín: “Lo mejor que podrían hacer todos estos chicos es irse al cuerno… de África”. A 5.000 kilómetros de allí, en Addis Abeba, el padre Julio Ocaña, frente al televisor en la casa provincial de los misioneros combonianos al final de una agotadora jornada de trabajo, se revolvió en su silla.

Recordó a sus amigos canadienses Mark y Maggie Banga, con quienes acababa de hablar: “Ellos participaron en la JMJ de Toronto y descubrieron allí su doble vocación, al matrimonio y a la vida misionera. Tras algunos años de preparación y ocho meses estudiando la lengua amárica, ahora viven en Awasa, en el sur de Etiopía, donde ella trabaja como médico en un hospital de las hermanas franciscanas y él coordina cinco proyectos nuestros para hacer frente a la hambruna que sufre esta región”, dice el P. Ocaña por correo electrónico.

“Me acordé también de los 26 jóvenes etíopes que estaban en Madrid, representando a muchos miles de jóvenes católicos africanos y de otros lugares del mundo que se han quedado en Etiopía y otros países de este Cuerno de África dedicando sus energías a ayudar a los desfavorecidos gracias a las ayudas que llegan de muchos lugares, incluido el Vaticano”, concluye este misionero español. Él mismo, llegado a África con 23 años en 1990, representa a muchos jóvenes anónimos que un día decidieron dedicar a este continente no un año ni dos, sino toda una vida.

Etiopía es uno de los países afectados por la hambruna más severa que esta región africana ha visto desde hace 60 años: “Nuestras escuelas y clínicas se encuentran al borde de sus capacidades, y tenemos que dar prioridad a las personas más vulnerables: mujeres embarazadas y lactantes, primero, y a continuación niños desnutridos y ancianos”, dice el P. Ocaña.

Algo más que sequía

La causa de situaciones como esta y otras parecidas en Etiopía, Kenia, Yibuti y sobre todo Somalia hay que buscarla en la ausencia de lluvias en los últimos 18 meses. En muchos lugares han llegado tarde, y están siendo más escasas e irregulares de lo habitual.

Pero, como declaraba hace poco Giorgio Bertin, obispo de Yibuti y administrador apostólico de Mogadiscio (Somalia), “esta tragedia no es solo consecuencia de la sequía, sino sobre todo de problemas humanos y de la anarquía que sacude la región”.

También hay que recordar que durante los últimos años, muchos alimentos básicos han visto incrementado su precio en un 150% en los mercados internacionales, que han convertido la comida en objeto de especulación financiera.

La Iglesia católica en España ha reaccionado de forma rápida a esta emergencia. Manos Unidas ha enviado ya 640.000 euros, repartidos en trece proyectos de emergencia en Somalia, Etiopía y Kenia. Las aportaciones de Cáritas Española durante julio y agosto de este año alcanzan una cifra nada despreciable: 1.441.000 euros, además de lo mucho que se ha enviado a estas zonas en meses anteriores y de lo que se sigue recaudando. Si se sumaran los envíos de las Cáritas de otros países se sobrepasarían los 10 millones con creces.

Estas y otras aportaciones financian proyectos –algunos de emergencia, otros más a largo plazo– que intentan paliar los efectos de esta tragedia. El comboniano español Daniel Villaverde, desde su misión de Marsabit (norte de Kenia), es uno de los que trabajan a pie de obra: “Siempre ha habido sequías y hambrunas cíclicas en estas zonas áridas, pero en los últimos años son más duraderas y devastadoras debido al cambio climático, la tala de árboles y el pastoreo excesivo”.

Proyectos a corto y largo plazo

Villaverde trabaja, con la diócesis y otros organismos internacionales, en “soluciones de emergencia como la distribución de alimentos y de agua potable, dando prioridad a la gente más pobre”. En su opinión, “las soluciones a largo plazo son más difíciles en esta zona porque no hay ningún río permanente, y el lago Paradise, en el centro de la reserva nacional del monte Marsabit, está ahora completamente seco”.

Muy parecida es la experiencia del padre Franco Cellana, provincial de los misioneros de la Consolata en Kenia: “Esta mañana, mientras recorríamos los caminos en coche, los niños nos perseguían con bidones de plástico pidiéndonos agua. Hemos repartido la que llevábamos y les prometimos que intentaríamos ayudarles”.

Los misioneros de la Consolata llevan un programa de reparto de alimentos básicos comprados gracias a grupos católicos de Italia y a las Cáritas de España y Alemania. “No importa si no llegamos a todos. Será una gota en el océano, pero una simiente de bien y de consuelo cae en el terreno del sufrimiento”, comenta.

Cómo colaborar con el Cuerno de África

Manos Unidas (SOS Cuerno de África). Banco Popular: 0075 0001 85 0606786759
Cáritas Española (Emergencia Cuerno de África). Banco de Santander: 0049 1892 64 2110541080
Misioneros Combonianos (Hambruna Cuerno de África). Banesto: 0030 1459 09 0000056271
Misioneros de la Consolata (Emergencia Cuerno de África). Banco Popular: 0075 0001 89 0603882903.

domingo, 23 de agosto de 2009

La comunidad de S. Egidio

HAN LOGRADO RESOLVER CONFLICTOS ARMADOS EN MOZAMBIQUE, BURUNDI O GUATEMALA

San Egidio, el brazo diplomático del Vaticano

Los «cascos azules» de Dios, la mano izquierda de la diplomacia vaticana, la ONU del Trastévere, son algunos de los apodos con que es conocida la Comunidad de San Egidio, una organización católica, dirigida por un profesor universitario de Historia del Cristianismo, Andrea Riccardi.


(José Ángel Agejas/ReL) Como toda organización humana, tiene partidarios y no pocos detractores que les acusan de formar un poderoso lobby que se mueve entre poderosos. Lo que nadie puede poner en duda son sus logros a favor de la paz, de los pobres y del ecumenismo. Incluso parlamentarios italianos de todos los partidos políticos firmaron una moción para proponer que la Academia sueca les concediera el Nobel de la Paz en 2002.

En 1968, el prestigioso historiador italiano Andrea Riccardi aún no había cumplido los 20 años y se disponía a fundar la Comunidad de San Egidio. Desde entonces, estos «cascos azules» del Vaticano han logrado resolver diversos conflictos armados en África o Iberoamérica, «obligando» a las partes enfrentadas a firmar una paz duradera. Así ha sido en Mozambique, Burundi o Guatemala. Y es que la relevancia internacional de esta Comunidad ha venido por sus logros a favor de la paz entre los pueblos. El caso de Mozambique se ha convertido ya en el caso paradigmático, pues desde que en 1992 lograran que las partes enfrentadas firmaran la paz, su compromiso con esa nación africana es constante y ha impedido nuevos estallidos de violencia.

De hecho es un caso singular también porque es el único país africano que ha logrado salir definitivamente de un conflicto civil armado, que se prolongó durante más de 16 años. Los acuerdos de paz entre el Gobierno y la oposición armada se firmaron en Roma, gracias a la mediación de la Comunidad de San Egidio. En marzo del año 2001 Andrea Riccardi (en la foto) intervino ante la Asamblea de la República de Mozambique para exigir que se respetaran aquellos acuerdos, en un momento en el que el enfrentamiento entre los dos partidos mayoritarios por denuncias de corrupción electoral, y que provocó enfrentamientos en los que murieron 22 personas, corría serio peligro de degenerar en violencia.

Ayuda para vencer el sida

En Mozambique desarrollan, entre otros, un programa de asistencia a los 160.000 huérfanos que ha provocado el sida. Consiguieron llevar los tratamientos con antirretrovirales conocidos en el Primer Mundo que permitieron que naciera el primer niño sano de una madre enferma de sida. En 1999 lograron mediar entre el Gobierno y la oposición de Burundi para que se reunieran en Tanzania y así seguir con las conversaciones orientadas a conseguir un acuerdo de paz. Tras ocho años de guerra civil, una vez más los «cascos azules» de Dios consiguieron en mayo de 2001 que las partes enfrentadas (a excepción de una formación hutu) firmaran en Roma un acuerdo para poner en práctica los acuerdos de Arusha de otoño de 2000 que no habían sido cumplidos.

Aunque buena parte de sus negociaciones se llevan a cabo en África, también la labor de esta «diplomacia paralela» ha tenido sus frutos en algunos países de Iberoamérica. Al igual que en Mozambique, su mediación permitió acabar con la guerra civil en Guatemala. En el mes de abril de 2003 mediaron con la guerrilla colombiana y consiguieron -sin pago de rescate alguno- la liberación de dos técnicos italianos que llevaban raptados 19 meses. El Papa ha resumido su carisma así: «La amistad vivida con sensibilidad evangélica permite cruzar fronteras y saltar distancias, incluso cuando parecen insuperables -explicó el pontífice-. Se trata de un auténtico arte del encuentro, de una atención cuidadosa por el diálogo, de una pasión amorosa por la comunicación del Evangelio. Esta amistad se convierte en fuerza de reconciliación; una fuerza verdaderamente necesaria en este tiempo dramáticamente marcado por conflictos y enfrentamientos violentos».

40.000 miembros

Este movimiento de laicos agrupa a más de 40.000 personas en 60 países. La oración, la comunicación del Evangelio, la solidaridad con los pobres, el ecumenismo y el diálogo son los cinco pilares de esta «asociación pública de fieles» que tomó el nombre de la iglesia del barrio de Trastévere donde empezaron a reunirse para la oración y a servir a los más necesitados. «Somos una pequeña gran realidad -confiesa Riccardi- compuesta por hombres y mujeres que creen y que trabajan por los pobres en las más diversas latitudes del mundo. Y dentro de la Iglesia sentimos que nuestro papel es el de vivir el Evangelio y de reclamar constantemente la amistad con los últimos y la necesidad del diálogo».

Desde que Juan Pablo II convocara el Encuentro Interreligioso de oración por la Paz en Asís, en 1986, la Comunidad de San Egidio ha mantenido vivo ese espíritu y se ha comprometido a difundir el mensaje de la Paz, convocando desde entonces todos los años un Encuentro Internacional que recordara aquel compromiso de las religiones por la paz. Roma, Varsovia, Malta, Bruselas, Milán, Jerusalén, Venecia, Bucarest, Lisboa. El primero de los encuentros del siglo XXI, que hacía el número 15 desde el primero de Asís, se celebró en Barcelona una semana antes del 11-S, con el lema «Las fronteras del diálogo: religiones y civilización en el nuevo siglo». No habían pasado quince días tras los terribles atentados, cuando ya reunían en Roma una cumbre de líderes cristianos y musulmanes a la que asistieron representantes de las Iglesias católica, ortodoxa, luterana, metodista, además de personajes relevantes del mundo islámico procedentes de Egipto, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Estados Unidos, Argelia, Qatar e Irán.

Publicado el 13 Julio 2009 - 6:25pm

sábado, 13 de junio de 2009

Dia de Caridad 2009

Caridad 2009

Frente a la insolidaridad: PARTICIPACIÓN

Bajo el lema “Si no quieres formar parte de una sociedad limitada, facilita la participación de todos”, Cáritas pone en marcha su campaña Caridad 2009. En este segundo momento de la campaña institucional, Cáritas quiere potenciar el espíritu de participación, construyendo vínculos entre las personas que nos permitan crear un mundo mejor para todos.

Participar es un valor constructivo que implica corresponsabilidad, además de una acción decisiva para la consecución explicita y real del derecho de disfrute universal de los bienes, que, al no estar repartidos de una manera justa y equitativa, generan bolsas de pobreza y exclusión en la sociedad. Tan importante para la persona es cubrir sus necesidades como que se cuente con sus propuestas y decisiones. Participar es involucrarse personal y comunitariamente. Es incluir a los excluidos en un espacio donde dignificarse. Es vivir despierto y hacer camino con los otros.

viernes, 20 de marzo de 2009

Benedicto XVI y la prensa (I).

Mientras el Papa iba en el avión que lo llevaba a África, conversó con los periodistas que le acompañaban respondiendo a seis preguntas que le hicieron. De una de ellas, los medios de comunicación y los opinadores oficiales, han dado una versión retorcida y la han aprovechado para organizar una campaña de descrédito contra el Papa y la Iglesia. A continuación reproduzco las preguntas y las respuestas para que ustedes puedan hacerse su propio juicio. También les recomiendo este enlace para acabar de comprender por dónde va la cosa. (He señalado en negrita el párrafo de la discordia, para los medios, el resto de la conversación no existe por lo visto).

Declaraciones del Papa a los periodistas presentes en el vuelo a Camerún

Transcripción íntegra de sus respuestas a los informadores

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 18 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la transcripción del diálogo que Benedicto XVI mantuvo con los periodistas presentes en el vuelo papal Roma-Yaoundé, y que hoy ha sido hecho público por la Santa Sede.

* * *

Padre Federico Lombardi: Santidad, bienvenido en medio del grupo de colegas: somos unos setenta los que nos estamos preparando para vivir este viaje con usted. Le hacemos los mejores augurios y esperamos poder acompañarle con nuestro servicio, de modo tal que hagamos partícipes también a muchas otras personas de esta aventura. Como es habitual, nosotros le estamos muy agradecidos por la conversación que ahora nos concede; la hemos preparado recogiendo en días pasados un cierto número de preguntas por parte de los colegas -he recibido unas treinta-, y luego hemos elegido algunas que pudieran presentar un discurso completo sobre este viaje y que pudieran interesar a todos, y le estamos muy agradecidos por las respuestas que nos dará. La primera pregunta la plantea nuestro colega Lucio Brunelli, de la televisión italiana, que se encuentra aquí a nuestra derecha:

Pregunta: Buenos días, Santidad, desde hace tiempo --y, en particular, tras su última carta a los obispos del mundo-- muchos periódicos hablan de la 'soledad del Papa'. ¿Usted que piensa al respecto? ¿Y con qué sentimientos, tras las recientes vicisitudes, vuela ahora a África con nosotros?

Papa: En verdad debo decir que me da un poco de risa este mito de mi soledad: de ninguna forma me siento solo. Cada día recibo en las visitas de trabajo a los colaboradores más cercanos, empezando por el Secretario de Estado hasta la Congregación De Propaganda Fide, etc.; veo también a todos los Jefes de dicasterio regularmente, cada día recibo a obispos en visita ad Limina, últimamente a todos los obispos, uno tras otro, de Nigeria, después los obispos de Argentina... Hemos tenido dos Plenarias en estos días, una de la Congregación para el Culto Divino y otra de la Congregación para el Clero, y después encuentros amistosos; una red de amistad, incluso mis compañeros de Alemania han venido recientemente para un día, para charlar conmigo.... Entonces, por tanto, la soledad no es un problema, estoy realmente rodeador de amigos en una colaboración espléndida con obispos, con colaboradores, con laicos, y estoy agradecido por esto. A África voy con gran alegría: yo amo a África, tengo muchos amigos africanos ya desde los tiempos en que era profesor hasta ahora; amo la alegría de la fe, esta fe gozosa que se encuentra en África. Sabéis que el mandato del Señor para el Sucesor de Pedro es el de "confirmar a los hermanos en la fe": yo intento hacerlo. Pero estoy seguro de que volveré yo mismo confirmado por los hermanos, contagiado, por así decirlo, de su fe gozosa.

P. Lombardi: La segunda pregunta nos la presenta John Thavis, responsable de la sección romana de la agencia de noticias católica de Estados Unidos:

Pregunta: Santidad, usted viaja a África mientras está en curso una crisis económica mundial que tiene sus reflejos también en los países pobres. Por otro lado, África debe afrontar en este momento una crisis alimentaria. Quisiera preguntarle tres cosas: ¿esta situación encontrará eco en su viaje? Y usted, ¿se dirigirá a la comunidad internacional para que se haga cargo de los problemas de África? Y la tercera, ¿se hablará de estos problemas en la encíclica que está preparando?

Papa: Gracias por la pregunta. Naturalmente, yo no voy a África con un programa político-económico, porque me faltarían las competencias. Voy con un programa religioso, de fe, de moral, pero precisamente esta es también una contribución esencial a problema de la crisis económica que vivimos en este momento. Todos sabemos que un elemento fundamental de la crisis es precisamente un déficit de ética en las estructuras económicas; se comprende que la ética no es algo "fuera" de la economía, sino "dentro", y que la economía no funciona si no lleva consigo el elemento ético. Por ello, hablando de Dios y hablando de los grandes valores espirituales que constituyen la vida cristiana, intentaré contribuir también a superar esta crisis, para renovar el sistema económico desde dentro, donde está el verdadero centro de la crisis. Y naturalmente, apelaré a la solidaridad internacional: la Iglesia es católica, es decir universal, abierta a todas las culturas, a todos los continentes; está presente en todos los sistemas políticos y así la solidaridad es un principio interno, fundamental para el catolicismo. Quisiera dirigir naturalmente un llamamiento ante todo a la propia solidaridad católica, pero extendiéndolo también a la solidaridad de todos aquellos que ven su responsabilidad en la sociedad humana de hoy. Obviamente hablaré de esto también en la encíclica: éste es un motivo del retraso. Estábamos a punto de publicarla, cuando se desencadenó esta crisis y hemos retomado el texto ara responder más adecuadamente, en el ámbito de nuestras competencias, en el ámbito de la Doctrina Social de la Iglesia, pero con referencias reales a la crisis actual. Así espero que la Encíclica pueda ser también un elemento, una fuerza para superar la difícil situación actual.

P. Lombardi: Santidad, la tercera pregunta la plantea nuestra colega Isabelle de Gaulmyn, de "La Croix":

Pregunta: Très Saint Père, bon jour. Hago la pregunta en italiano, pero si puede responder en francés... El Consejo especial para África del Sínodo de los obispos ha pedido que el fuerte crecimiento cuantitativo de la Iglesia africana se convierta también en un crecimiento cualitativo. A veces, los responsables de la Iglesia son considerados como un grupo de ricos privilegiados, y sus comportamientos no son coherentes con el anuncio del Evangelio. ¿Usted invitará a la Iglesia en África a un empeño de examen de conciencia y de purificación de las estructuras?

Papa: Intentaré, si es posible, hablar en francés. Tengo una visión muy positiva de la Iglesia en África: es una Iglesia muy cercana a los pobres, una Iglesia con las personas que sufren, con las personas que necesitan ayuda y por tanto me parece que la Iglesia es realmente una institución que aún funciona, al contrario que otras instituciones que ya no funcionan, y con su sistema educativo, de hospitales, de ayuda, en todas las situaciones, está presente en el mundo de los pobres y de los que sufren. Naturalmente, el pecado original está presente también en la Iglesia; no existe una sociedad perfecta y por tanto existen pecados y deficiencias en la Iglesia en África, y en este sentido un examen de conciencia, una purificación interior siempre es necesaria, y yo apelaré también al sentido de la liturgia eucarística: ésta empieza siempre con una purificación de la conciencia, y un nuevo comienzo en la presencia del Señor. Y diría que más que una purificación de las estructuras, que siempre es necesaria, es necesaria una purificación de los corazones, porque las estructuras son un reflejo de los corazones, y haremos todo lo posible para dar una nueva fuerza a la espiritualidad, a la presencia de Dios en nuestro corazón, sea para la purificación de las estructuras de la Iglesia, sea para ayudar a la purificación de las estructuras de la sociedad.

P. Lombardi: Ahora, una pregunta que procede de la parte alemana de este grupo de periodistas: es Christa Kramer, representando al Sankt Ulrich Verlag, quien hace la pregunta:

Domanda: Heiliger Vater, gute Reise! [Santo Padre, ¡buen viaje! Ndt.] El padre Lombardi me ha dicho que tengo que hablar en italiano, así que le hago la pregunta en italiano. Cuando usted se dirige a Europa, habla a menudo de un horizonte en el que Dios parece desaparecer. En África no es así, pero existe una presencia agresiva de las sectas, están las religiones tradicionales africanas. ¿Cuál es por tanto la especificidad del mensaje de la Iglesia católica que usted quiere presentar en este contexto?

Papa: Ante todo nos damos cuenta de que en África el problema del ateísmo casi no se plantea, porque la realidad de Dios es tan presente, tan real en el corazón de los africanos que no creer en Dios, vivir sin Dios no parece una tentación. Es verdad que existe el problema de las sectas: no anunciamos nosotros, como hacen algunas de ellas, un Evangelio de prosperidad, sino un realismo cristiano; no anunciamos milagros, como hacen algunos, sino la sobriedad de la vida cristiana. Estamos convencidos de que toda esta sobriedad, este realismo que anuncia a un Dios que se ha hecho hombre, y por tanto un Dios profundamente humano, un Dios que sufre también con nosotros, da un sentido a nuestro sufrimiento para un anuncio con un horizonte más amplio, que tiene más futuro. Y sabemos que estas sectas no son muy estables en su consistencia: en el momento puede funcionar el anuncio de la prosperidad, de curaciones milagrosas, etc., pero tras un poco de tiempo se ve que la vida es difícil, que un Dios humano, un Dios que sufre con nosotros es más convincente, más verdadero, y ofrece una ayuda más grande para la vida. Otra cosa importante es que nosotros tenemos la estructura de la Iglesia católica. Anunciamos no a un pequeño grupo que tras un cierto se aísla y se pierde, sino que entramos en esta gran red universal de la catolicidad, no sólo trans-temporal, sino presente sobre todo como una gran red de amistad que nos une y nos ayuda también a superar el individualismo para llegar a esta unidad en la diversidad, que es la verdadera promesa.

P. Lombardi: Y ahora, damos de nuevo la palabra a una voz francesa: es nuestro colega Philippe Visseyrias de France 2:

Pregunta: Santidad, entre los muchos males que afligen a África, está en particular el de la difusión del Sida. La postura de la Iglesia católica sobre el modo de luchar contra él es considerada a menudo no realista ni eficaz. ¿Usted afrontará este tema, durante el viaje? Querido Santo Padre, ¿le sería posible responder en francés a esta pregunta?

Papa: Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el Sida es precisamente la Iglesia católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades. Pienso en la comunidad de San Egidio que hace tanto, visible e invisiblemente, en la lucha contra el Sida, en los Camilos, en todas las monjas que están a disposición de los enfermos... Diría que no se puede superar el problema del Sida sólo con eslóganes publicitarios. Si no está el alma, si no se ayuda a los africanos, no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema. La solución puede encontrarse sólo en un doble empeño: el primero, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humano que traiga consigo una nueva forma de comportarse uno con el otro, y segundo, una verdadera amistad también y sobre todo hacia las personas que sufren, la disponibilidad incluso con sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren. Y estos son factores que ayudan y que traen progresos visibles. Por tanto, diría, esta doble fuerza nuestra de renovar al hombre interiormente, de dar fuerza espiritual y humana para un comportamiento justo hacia el propio cuerpo y hacia el prójimo, y esta capacidad de sufrir con los que sufren, de permanecer en los momentos de prueba. Me parece que ésta es la respuesta correcta, y que la Iglesia hace esto y ofrece así una contribución grandísima e importante. Agradecemos a todos los que lo hacen.

P. Lombardi: Y ahora una última pregunta que viene desde Chile, porque nosotros somos muy internacionales: tenemos aquí a la corresponsal de la televisión católica chilena con nosotros. Y le damos la palabra para una última pregunta: María Burgos ...

Pregunta: Gracias, padre Lombardi. Santidad, ¿qué signos de esperanza ve la Iglesia en el continente africano? Y: ¿usted piensa poder dirigir a África un mensaje de esperanza?

Papa: Nuestra fe es esperanza por definición: lo dice la Sagrada Escritura. Y por ello, quien lleva la fe está convencido de llevar también la esperanza. Me parece, a pesar de todos los problemas que conocemos bien, que existen grandes signos de esperanza. Nuevos gobiernos, nueva disponibilidad de colaboración, lucha contra la corrupción -¡un gran mal que debe ser superado!- y también la apertura de las religiones tradicionales a la fe cristiana, porque en las religiones tradicionales todos conocen a Dios, el Dios único, pero aparece un poco lejano. Esperan que se acerque. Y en el anuncio del Dios hecho hombre estas se reconocen: Dios realmente se nos ha acercado. Además, la Iglesia católica tiene mucho en común: digamos, el culto de los antepasados encuentra su respuesta en la comunión de los santos, en el purgatorio. Los santos no son sólo los canonizados, son todos nuestros muertos. Y así, en el Cuerpo de Cristo, se realiza precisamente lo que intuía el culto a los antepasados. Etc. Así se da un encuentro profundo que da realmente esperanza. Y crece también el diálogo interreligioso -he hablado ya con más de la mitad de los obispos africanos, y las relaciones con los musulmanes, a pesar de los problemas que se puedan verificar, son muy prometedoras, según me han dicho; el diálogo crece en el respeto mutuo y la colaboración en las responsabilidades éticas comunes. Y por lo demás crece también el sentido de catolicidad que ayuda a superar el tribalismo,uno de los grandes problemas, y surge la alegría de ser cristianos. Un problema de las religiones tradicionales es el miedo a los espíritus. Uno de los obispos africanos me dijo: uno se convierte realmente al cristianismo, llega a ser plenamente cristiano cuando sabe que verdaderamente Cristo es más fuerte. Desaparece el miedo. Y este también es un fenómeno creciente. Así, diría, con muchos elementos y problemas que no pueden faltar, crecen las fuerzas espirituales, económicas, humanas que nos dan esperanza, y quisiera poner de manifiesto los elementos de esperanza.

P. Lombardi: Mil gracias, Santidad, por el tiempo que nos ha dado, por las cosas que nos ha dicho. Es una óptima introducción para seguir su viaje con mucho entusiasmo. Nos empeñaremos en extender su mensaje a todo el continente y a todos nuestros lectores y oyentes.

[Traducción del original italiano por Inma Alvarez]

lunes, 16 de marzo de 2009

domingo, 15 de marzo de 2009

Campaña Cáritas 2009

Creo que la música no se oye, pero ya el texto es suficientemente explicativo. No necesita más comentarios. A lo mejor tú también puedes hacer pequeñas cosas que cambien algo.