Mostrando entradas con la etiqueta cuaresma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuaresma. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de febrero de 2016

Miércoles de Ceniza


Miércoles de Ceniza
La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.
La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.
ORIGEN DE LA COSTUMBRE

Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.
En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse.
En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.
Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos del año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada.
También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.
La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos.
Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de querer tener amistad con Dios. La ceniza se le impone a los niños y a los adultos.

EL AYUNO Y LA ABSTINENCIA
El miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre.

LA ORACIÓN:
La oración en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior.
Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad.
Para que nuestra Oración tenga frutos, debemos evitar lo siguiente:

La hipocresía: Jesús no quiere que oremos para que los demás nos vean llamando la atención con nuestra actitud exterior. Lo que importa es nuestra actitud interior.
La disipación: Esto quiere decir que hay que evitar las distracciones lo más posible. Preparar nuestra oración, el tiempo y el lugar donde se va a llevar a cabo para podernos poner en presencia de Dios.
La multitud de palabras: Esto quiere decir que no se trata de hablar mucho o repetir oraciones de memoria sino de escuchar a Dios. La oración es conformarnos con Él; nuestros deseos, nuestras intenciones y nuestras necesidades. Por eso no necesitamos decirle muchas cosas. La sinceridad que usemos debe salir de lo profundo de nuestro corazón porque a Dios no se le puede engañar.

EL SACRIFICIO:
Al hacer sacrificios (cuyo significado es "hacer sagradas las cosas"), debemos hacerlos con alegría, ya que es por amor a Dios. Si no lo hacemos así, causaremos lástima y compasión y perderemos la recompensa de la felicidad eterna. Dios es el que ve nuestro sacrificio desde el cielo y es el que nos va a recompensar.
“Cuando ayunéis no aparezcáis tristes, como los hipócritas que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo, ya recibieron su recompensa. Tú cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara para que no vean los hombres que ayunas, sino Tu Padre, que está en lo secreto: y tu padre que ve en lo secreto, te recompensará." (Mt 6,6).

CONCLUSIÓN:
Como vemos, la ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello tenemos el Sacramento de la Reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la Cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo que es el Domingo de Resurrección.

Debe ser un tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a donde vamos, de analizar como es nuestro comportamiento con nuestra familia y en general con todos los seres que nos rodean.
En estos momentos al reflexionar sobre nuestra vida, debemos convertirla de ahora en adelante en un seguimiento a Jesús, profundizando en su mensaje de amor y acercándonos en esta Cuaresma al Sacramento de la Reconciliación (también llamado confesión), que como su nombre mismo nos dice, representa reconciliarnos con Dios y sin reconciliarnos con Dios y convertirnos internamente, no podremos seguirle adecuadamente.

Está Reconciliación con Dios está integrada por el Arrepentimiento, la Confesión de nuestros pecados, la Penitencia y finalmente la Conversión.
El arrepentimiento: Debe ser sincero, reconocer que las faltas que hemos cometido (como decimos en el Credo: en pensamiento, palabra, obra y omisión), no las debimos realizar y que tenemos el firme propósito de no volverlas a cometer.
La confesión de nuestros pecados: El arrepentimiento de nuestras faltas, por sí mismo no las borra, sino que necesitamos para ello la gracia de Dios, la cual llega a nosotros por la absolución de nuestros pecados expresada por el sacerdote en la confesión.
La penitencia: Que debemos cumplir empieza desde luego por la que nos imponga el sacerdote en el Sacramento de la Reconciliación, pero debemos continuar con la oración, que es la comunicación íntima con Dios, con el ayuno, que además del que manda la Iglesia en determinados días, es la renuncia voluntaria a diferentes satisfactores con la intención de agradar a Dios y con la caridad hacia el prójimo.
Y finalmente la Conversión que como hemos dicho es ir hacia delante, es el seguimiento a Jesús.
Es un tiempo de pedir perdón a Dios y a nuestro prójimo, pero es también un tiempo de perdonar a todos los que de alguna forma nos han ofendido o nos han hecho algún daño. Pero debemos perdonar antes y sin necesidad de que nadie nos pida perdón, recordemos como decimos en el Padre Nuestro, muchas veces repitiéndolo sin meditar en su significado, que debemos pedir perdón a nuestro Padre, pero antes tenemos que haber perdonado sinceramente a los demás.
Y terminemos recorriendo al revés nuestra frase inicial, diciendo que debemos escuchar y leer el Evangelio, meditarlo y Creer en él y con ello Convertir nuestra vida, siguiendo las palabras del Evangelio y evangelizando, es decir transmitiendo su mensaje con nuestras acciones y nuestras palabras.

 Fuente: Oblatos

Programa El Espejo

El Espejo de la Iglesia en Huelva del viernes 5 de febrero de 2016.

viernes, 1 de abril de 2011

Domingo "laetare", IV de cuaresma.

  • Primera lectura: 1S 16, 1b. 6-7. 10-13a “David es ungido rey de Israel”.
  • Salmo 22 “El Señor es mi pastor, nada me falta”.
  • Segunda lectura Ef 5, 8-14 “Levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz”.
  • Evangelio: Jn 9, 1-41 “Fue, se lavó, y volvió con vista”.

Y al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron:
«Maestro, ¿quién pecó: este o sus padres, para que naciera ciego?». Jesús contestó: «Ni este pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día tengo que hacer las obras del que me ha enviado: viene la noche y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo».
Dicho esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)». Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
«¿No es ese el que se sentaba a pedir?». Unos decían: «El mismo». Otros decían: «No es él, pero se le parece». El respondía: «Soy yo».
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo». Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:
«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?». Él contestó: «Que es un profeta».
Le replicaron: «Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?». Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es». Él dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante él.

Para situar el Evangelio
Seguimos dejándonos acompañar como los primeros cristianos por unos textos catequéticos. Si los de la Samaritana expresaba lo que significa creer en Jesús y dar testimonio a otros confesando nuestro propio pecado como nuestra fe, compartiendo esa experiencia con otros como buena noticia. El relato del ciego de nacimiento extiende este proceso a una persona que no solo es llamada a creer en Jesús -por el encuentro con Jesús, luz del mundo y Dios hecho hombre- sino a convertirse en discípulo y experimentar la persecución por estar asociado a Jesús.
Hay también una pedagogía de signos: con la samaritana se juega con el signo del agua (que da vida eterna); hoy con el signo de la luz (el que cree y confía en la palabra de Jesús llega a la luz). Hay otros signos que son los actuares de Jesús - prodigios, fuerzas, milagros que Juan los designa “signos” (Jn2,11; Jn4,53) y tienen la función de interpelar a quienes los ven y, sin debilitar su libertad, hacen posible la fe. ¿Qué sucede con el ciego? Un proceso de reconocimiento: 1º “ese hombre que se llama Jesús”; 2º como “profeta”; y 3º como “Señor”: “creo, Señor. Y se postró ante él”. Jesús es la “luz del mundo”. Lo dice, como aquí (Jn 8,12), y lo dice de los discípulos (Mt 5,14). Según como lo recibamos, esta “luz” nos ilumina, como les oscurece a los “fariseos”. Además del tema de la “luz”, tiene importancia la clave de lectura que nos da el diálogo sobre el “pecado”. Jesús afirma que la ceguera no proviene del pecado. No tenemos que leer este texto pensando que el ciego simboliza al pecador y la ceguera al pecado. Más bien la ceguera es la situación previa a haber acogido a Jesús y su Palabra. Y la visión que Jesús da simboliza la fe. Por tanto, lejos de nosotros lo de pensar que un mal es un castigo por pecar.
Que el ciego lo sea “de nacimiento” quiere decir que “ver” -la fe- será algo nuevo, símbolo de una nueva vida: será un nuevo nacimiento (Jn 3,1ss).

Para fijarnos en el Evangelio
Fuera del templo.
La pregunta de los discípulos obedece a que en el judaísmo se pensaba que la desgracia era efecto del pecado, que Dios castigaba en proporción a la gravedad de la culpa; los defectos congénitos se atribuían a las faltas de los padres. Jesús rechaza esto.
Sentido de la ceguera.
Representa a los que se han vivido sometidos a la presión y nunca han vislumbrado lo que significa ser persona (Is 6,9-11). Son otros los culpables de su/la ceguera. Contrasta con la ceguera de los fariseos que poseyendo la luz basada en el conocimiento de la ley, siempre se han sentido poseedores de la luz por la ley... Jesús dice que el pecado no es ser ciego, sino serlo voluntariamente, rechazando la evidencia, como lo han hecho ellos; además imponen su mentira como verdad (cfr Is 5,20): “¡Ay, los que llaman al mal bien, y al bien mal; que dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad...!”. Doble mala fe. Ejercen la opresión con plena conciencia de lo que hacen y se obstinan en su mentira.
Los discípulos han de asociarse a la actividad de Jesús y librar a la persona de su impotencia, dando capacidad de acción... De la injusticia puede surgir la indignación, el urgirnos a la acción... aprovechar la oportunidad y ser luz -como Jesús, “luz del mundo”- emprender una misión que libera (Is 43,6ss; 49,6ss).
“Escupió... hizo barro...” Jesús pasa a la acción y pone ante los ojos el proyecto de Dios sobre el hombre. Jesús crea el hombre nuevo (Gn 2,7; Job 10,9; Is 64,7), compuesto de tierra/carne y saliba/espíritu de Jesús; le pone ante sus ojos su propia humanidad, la del Hombre-Dios, proyecto de divino realizado -untar-ungir- en referencia al Mesías -el ungido- lo invita a ser hombre acabado, ungido e hijo de Dios por el Espíritu.
La decisión de obtener la vista queda en la libertad del ciego de ir o no ir. Ha visto la luz gracias a su acción-opción de ir, no por ninguna enseñanza. La vista adquirida le permitirá distinguir los verdaderos valores de los falsos (es la experiencia de liberación Is 29,18ss; 35,5.10; 42,6ss).
La gente ve que el que no se movía alguien le ha movilizado... las dudas sobre su identidad pone de manifiesto al transformación habida en uno... El interés por el hecho, por la figura de Jesús suscita una esperanza...
Aparecen los fariseos, no les interesa el hecho ni se alegran por él, quieren saber el como, para saber si ha habido infracción de la ley. Aparecen división de opiniones: la ley o el valor del signo (manifestación del poder de Dios). El ciego confiesa a Jesús como profeta, su actividad es de Dios.
Fariseos y dirigentes... se refugian en el escepticismo e incredulidad ya que si aceptan el hecho se derrumba su sistema teológico. Interrogatorio a los padres, que sienten miedo, cuentan el hecho... pero el hijo no tiene miedo y hay una presión sobre el pueblo para evitar la adhesión a Jesús.
No se puede negar el hecho recurren a su autoridad doctrinal (el actuar de Jesús es contraria a Dios=pecador). El ciego no se mete en cuestiones teóricas-teológicas, y opone el hecho a la teoría. Se niega a someterse-callarse, contraataca -¿queréis haceros discípulos suyos?- en lo sensible y les hace decantarse: se quedan en el pasado, optan por la ley sin amor... no quieren leer la realidad donde se manifiesta el amor de Dios (la miran desde su ideología). El ciego se convierte en militante y ridiculiza el argumento de los dirigentes... y ante eso surge la coacción moral y la violencia (lo echan fuera). El que ha tenido experiencia de liberación es un obstáculo para su dominación.
Jesús no abandona al que ha sido fiel... le pregunta si mantiene su adhesión al ideal de persona que ha visto (ya está aquí, delante de él). Jesús se revela a él. Expulsado de la institución judía, encuentra en Jesús el nuevo santuario, donde brilla la gloria-amor de Dios Padre: “se postró”, es un adorador de los que el Padre busca.
No es misión de Jesús juzgar a la humanidad, pero su presencia y actividad denuncian el modo de obrar del orden opresor y abren un proceso contra él: quienes estén por la liberación y la vida se pondrán de parte de Jesús. Y así, los que nunca han podido conocer, como el ciego, experimentarán la acción amor de Dios, y conocerán. Los que podían conocer, pero engañaban con su doctrina, al rechazar a Jesús perderán para siempre la luz de la vida.

jueves, 24 de marzo de 2011

Cuaresma, tercer domingo

  • Primera lectura Éx 17, 3-7 “Danos agua de beber”.
  • Salmo 94 “Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: ‘No endurezcáis vuestro corazón’”.
  • Segunda lectura Rm 5, 1-2. 5-8 “El amor de Dios ha sido derramado en nosotros con el Espíritu que se nos ha dado”.
  • Evangelio Jn 4, 5-42 “Un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna”.
Llegó Jesús a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta. Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber». Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos). Jesús le contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva». La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?». Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna». La mujer le dice: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla. Señor, veo que tú eres un profeta.
Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén». Jesús le dice: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que adoran deben hacerlo en espíritu y verdad». La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo». Jesús le dice: «Soy yo, el que habla contigo».
En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer. Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía
creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».

viernes, 11 de marzo de 2011

Las tentaciones, primero domingo de cuaresma.

I Domingo de Cuaresma AÑO A Mt 4, 1-11
  • Primera lectura: Gn 2, 7-9; 3, 1-7 “Creación y pecado de los primeros padres”.
  • Salmo 50 “Misericordia, Señor, hemos pecado”.
  • Segunda lectura Rm 5, 12-19 “Si creció el pecado, más abundante fue la gracia”.
  • Evangelio Mt 4, 1-11 “Jesús ayuna cuarenta días y es tentado”:
Entonces Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». Pero él le contestó: «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”». Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”». Jesús le dijo: «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”». De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras». Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”». Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.
Para situar este evangelio y este tiempo de cuaresma
Si adviento es tiempo de cultivar la esperanza, la cuaresma es el tiempo de cultivar y afianzar la fe. Las lecturas que se ofrecen son como una catequesis para afianzar nuestro ser cristianos: “todos los que hemos sido bautizados en Cristo vivimos ahora por el poder del Espíritu Santo con Jesús para gloria de Dios Padre”. El primer domingo nos presenta a Jesús en el desierto, llevado allí por el poder del Espíritu para ser tentado y puesto a prueba por Satanás. Es un tiempo para que seamos vistos y conocidos por lo que somos y lo que pretendemos ser: hijos e hijas de Dios. Con las tentaciones, se nos quiere hablar como entender el mesianismo de Jesús... Mateo hace intervenir al Espíritu que es quien guía a Jesús y le lleva al desierto.

Para fijarnos en el Evangelio
Algunas notas sobre algunos términos:
- El “desierto”, en la Biblia, es una zona con poca vegetación, poco habitada y con animales peligrosos. Allí viven los desterrados y perseguidos (Gn 21, 14; 1Mac 2, 29s) y el diablo y los malos espíritus (Mt 12, 43). Es también lugar de prueba, de corrección, de reflexión y de diálogo-encuentro con Dios, como se puede ver en esta escena del desierto de Jesús (así como también a Dt 8, 2-6).
- Los términos “diablo” y “Satanás” significaban originariamente “adversario” y “acusador” o fiscal en un juicio. El Antiguo Testamento imagina que a la corte celestial hay un “acusador” que presenta a Dios las infidelidades de los hombres (Za 3, 1-5; Job 1, 6.9) y que ejerce al mismo tiempo el papel de "tentador” (1Cr 21, 1). Después pasa a designar la personificación de las fuerzas del mal y la sabiduría la
identifica con la serpiente del Edén (Gn 3, 15; Sabiduría 2, 24).
- La cifra “cuarenta” en la Biblia equivale a un periodo de tiempo largo (en este sentido, estos cuarenta días podrían hacer referencia a toda la misión de Jesús). Tiempo que puede ser de opresión, de seducción, de camino hacia la libertad, de crisis. Puede hacer alusión a la estancia de Moisés en la montaña (Ex 34, 28), al camino que recorrió Elías por llegar a la montaña de Dios (1Re 19, 8) y a los cuarenta años de peregrinaje de Israel por el desierto (Num 14, 34). También fueron cuarenta los días del Diluvio (Gn 7, 17). El ministerio de Jesús es camino que pasa por la prueba y va a la Pascua.
- Hay otros elementos del Antiguo Testamento que Mateo hace resonar en esta página: el “templo”, la “montaña” y los “ángeles”. El evangelista pone así en relación Jesús y su misión con la historia del pueblo de Israel que experimenta las dificultades del camino por el desierto, las dificultades de hacerse responsable del don de la libertad, la tentación de romper la Alianza y de ir a lo suyo, adorando a otros dioses.
En la escena anterior (Mt 3, 16-17), Mateo nos acaba de decir que “el Espíritu de Dios... posarse encima de Jesús” y que el Padre proclamaba que Jesús es “el Hijo, el estimado”. Ahora el evangelista nos dice que el mismo “Espíritu conduce Jesús al desierto” con una finalidad muy concreta: “para que el diablo lo tentara”. “El Espíritu” es quien conduce toda la vida y misión de Jesús, de principio a final (Mt 12, 18ss). Como toda vida humana, la de Jesús está marcada por la prueba (la tentación), la tarea de decidir en cada momento entre decir sí o decir no a Dios, que invita todos sus hijos y hijas a vivir en libertad su camino. El relato de las tentaciones describe de forma gráfica toda la lucha que Jesús tuvo que mantener por ser fiel a la voluntad del Padre.
La primera de las tentaciones es la de vivir y actuar según una idea no-humana del que es ser “Hijo de Dios”. Jesús expresa (citando Dt 8, 3) cómo lo vive Él: ser Hijo es hacer la voluntad del Padre. Y el que el Padre quiere es que Jesús haga el camino de los hombres y mujeres que se tienen que ganar el pan con el trabajo. Una voluntad que Jesús encuentra expresada en la Palabra, verdadero alimento para los hijos e hijas de Dios.
La segunda tentación -en boca del diablo que manipula palabras bíblicas (Sal 91, 11-12)-consiste en exigir de Dios una señal espectacular. Tentación de toda persona religiosa que duda de si Dios es o no es. Jesús responde con la referencia a la escritura (Dt 6, 16), afirmando que Dios no puede ser utilizado ni manipulado. Su presencia es un don totalmente gratuito que se manifiesta sobre todo en la pobreza. “Los ángeles” no le ahorrarán a Jesús ningún sufrimiento sino que, “sirviéndolo”, aparecen como signo de la fidelidad de Jesús en el servicio a los más pobres.
La tercera tentación pasa por ponerse por encima de todo y a consta de lo que sea. Esto es dar al diablo la adoración que tan sólo Dios merece. Dios, por su parte, enviando su Hijo hecho hombre, se ha puesto por debajo, al servicio de toda la creación y de todos los hombres y mujeres. Este Dios que se abaja es el que Jesús adora todo citando, una vez más, la Escritura (Dt 6, 13). Se pone en boca de Jesús una respuesta desde la escritura... la cita expresamente. Jesús lee la Escritura teniendo como criterio de fidelidad y comunión con Dios... no la manipulación o instrumentalización de la escritura (típica de juristas y moralistas).

sábado, 13 de marzo de 2010

IV Domingo de Cuaresma

Josué 5,9a.10-12
2Cor 5,17-21
Lc 15,1-3.11-32

La liturgia de este domingo es un canto a la reconciliación, como abandono de un pasado de esclavitud y de muerte y como inicio de un futuro de vida nueva: Israel, dejando atrás definitivamente la tierra de Egipto y el desierto, celebra por primera vez la pascua en la tierra prometida (primera lectura); el hijo que estaba muerto ha vuelto a la vida y es acogido amorosamente por el Padre que hace fiesta por él (evangelio); y Pablo anuncia el evangelio de la reconciliación (segunda lectura): “a quien no cometió pecado, Dios lo hizo por nosotros reo de pecado, para que gracias a él, nosotros nos transformemos en salvación de Dios” (2Cor 5,21).


De Debarim.it

lunes, 1 de marzo de 2010

Gesto Solidario

Según un comunicado enviado desde la Vicaría General, "el Obispo de Huelva, en nombre de la Iglesia diocesana, con motivo del terremoto que ha asolado al pueblo haitiano, agradece al Señor los múltiples gestos de ayuda y de solidaridad que, hasta el momento, se han venido prestando, y , al mismo tiempo, hace una llamada a los católicos y personas de buena voluntad de la Diócesis para que continúen ayudando generosamente a la población sufriente de Haití. Con este fin, establecemos lo siguiente:

* Que en todas las parroquias y demás comunidades cristianas se ofrezcan oraciones y sufragios por el eterno descanso de los difuntos, por el alivio y pronta recuperación de los heridos y por el consuelo de cuantos sufren tales consecuencias.
* Que se realice en todas las parroquias y comunidades cristianas una colecta de carácter extraordinario.
* El gesto solidario, programado para la Cuaresma en toda la Diócesis, se destina al pueblo haitiano. Para lo cuál, como ya ocurriera en la Cuaresma del pasado año, se repartirán unas huchas para las familias, desde las distintas parroquias, a fin de unir el itinerario de Cuaresma, con el Gesto Solidario, acompañando a estas huchas unas hojas con propuestas de oraciones y jaculatorias.
* Todos los donativos y demás aportaciones se canalizarán a través de Cáritas Diocesana, Manos Unidas, y Obispado.(*).

De todo esto, pedido a finales de enero, nos resta por hacer en la parroquia de Trigueros el Gesto Solidario, lo demás, como ya saben, ha sido llevado a cabo. Estamos a la espera de saber si será necesario algún gesto de solidaridad con el pueblo chileno en estos momentos de dificultad que están viviendo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Miércoles de Ceniza 2010

(Ciudad Redonda) 17 de febrero de 2010

"Al comenzar este tiempo litúrgico, una circunstancia temporal se convierte en llamada a interrumpir nuestra posible inercia. Las lecturas de este día recalcan: “Ahora” (Joel 2, 12). “Ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación” (II Co 6, 2).

Se abre un tiempo propicio, un tiempo de gracia, tiempo de misericordia, de reconciliación, de conversión, de amor, de justicia. No lo dejes para mañana, ahora es el momento, ahora es la llamada, ahora tienes la oportunidad de comenzar de nuevo, de reiniciar tu andadura, de dejar el lastre, el peso insoportable, originado por acumulación de sentimientos negativos.

Me ha sorprendido la exégesis que hace el Papa Benedicto XVI en la Carta de Cuaresma sobre la “justicia de Dios”, referencia que en algunos momentos hemos podido escuchar con tintes apocalípticos. Cuando, según, el Papa, la justicia de Dios no es como la nuestra: “En realidad, aquí se manifiesta la justicia divina, profundamente distinta de la humana. Dios ha pagado por nosotros en su Hijo el precio del rescate, un precio verdaderamente exorbitante”. “Dios es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas” (Jl 2,13).

Pero lo más sobrecogedor es que la justicia de Dios se ha manifestado en la ofrenda amorosa de su Hijo. “Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a Él, recibamos la justificación de Dios” (IICo 5,21). Ç Sólo desde la confianza que nos transmite la revelación es posible atreverse a reconocer la propia debilidad: “Yo reconozco mi culpa”. “Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme” (Sal 50).

Te deseo un comienzo esperanzado de este tiempo cuaresmal. Cuarenta días de especial llamada a la oración, al ejercicio de la caridad y al dominio propio."

martes, 16 de febrero de 2010

Dios es mi GPS

Mañana miércoles comienza la Cuaresma, ¿quién orienta tu vida? Interesante reflexión la del vídeo.

sábado, 4 de abril de 2009

Domingo de Ramos

La liturgia de la Palabra de este domingo nos invita a contemplar a Jesús que, "en su condición de hombre, se humilló a si mismo haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz" (Fil 2,7-8).

El evento de la pasión y muerte del Señor, narrado y meditado en el evangelio de Lucas, constituye hoy el centro de atracción de las lecturas bíblicas. Las dos perícopas que preceden a la narración evangélica nos colocan en la justa perspectiva de lectura y nos ofrecen su clave de interpretación.





sábado, 28 de marzo de 2009

Quinto domingo de cuaresma

Jer 31,31-34
Heb 5,7-9
Jn 12,20-33

El leccionario bíblico de este domingo se abre con el célebre oráculo de la “nueva alianza” (Jer 31,31-34), uno de los vértices de la teología del Antiguo Testamento (primera lectura). El profeta anuncia la superación del antiguo pacto del Sinaí, a través de una acción gratuita de Dios que transforma al hombre, grabando su ley, ya no sobre la piedra sino en el corazón de cada uno. Esta novedad se realiza en la Pascua de Cristo, a través de la cual Dios establece una alianza nueva con la humanidad, no sellada con sacrificios de animales, sino con la obediencia y oblación del Hijo, víctima y sacerdote (segunda lectura). En la hora de la cruz Cristo es glorificado, atrayendo a todos los hombres hacia él. El es el grano de trigo que cae en tierra y muere para producir el fruto de la vida en la historia de la humanidad (evangelio).

De Debarim.

sábado, 21 de marzo de 2009

Cuarto domingo de cuaresma


2 Cron 36,14-16.19-23

Ef 2,4-10

Jn 3,14-21

En la historia de la salvación se entrecruzan dos líneas fundamentales: una negativa, representada por el pecado del hombre; y otra positiva, representada por la misericordia y el perdón de Dios. En las lecturas bíblicas de este domingo se pueden constatar ambas con toda su fuerza de muerte y de vida. Del lado humano aparecen la infidelidad de Israel (2Cron 26,14), nuestros pecados que nos han llevado a la muerte (Ef 2,5) y el mundo que hace el mal y odia la luz (Jn 3); de parte de Dios resalta su voluntad de hacer volver a Israel a su tierra (2 Cron 36,22-23), la vida que gratuitamente nos ha dado en Cristo (Ef 2,5) y el amor tan grande que tiene por el mundo que lo ha llevado a dar a su Hijo único para que todo el que crea en él se salve (Jn 3,16).

Debarim

martes, 17 de marzo de 2009

Defiende la vida

La Conferencia Episcopal española con motivo de la Jornada por la Vida del próximo 25 de marzo, ha lanza una campaña con lema "¡Protege mi vida!". A poco que estén ustedes bien informados, habrán oído hablar ya de ella a estas alturas. Ante la revisión de la legislación sobre el aborto en España que está estudiándose, se trata de sensibilizar a todo el que quiera escuchar sobre la defensa del inocente.
Si quieren informarse mejor pueden encontrar el documento que explica la campaña, muy cortito, en este enlace. Así entenderán mejor la sarta de despropósitos que se están escuchando con las mentiras de rigor incluidas junto a todos los tópicos y barbaridades al uso. Es lo que hay.

lunes, 16 de marzo de 2009

domingo, 15 de marzo de 2009

Campaña Cáritas 2009

Creo que la música no se oye, pero ya el texto es suficientemente explicativo. No necesita más comentarios. A lo mejor tú también puedes hacer pequeñas cosas que cambien algo.

sábado, 14 de marzo de 2009

Tercer domingo de cuaresma

Ex 20,1-17

1 Cor 1,22-25

Jn 2,13-25

La existencia del pueblo de Dios está intrínsecamente ligada a “los Diez Mandamientos”, o mejor aún según el original hebreo, a “las Diez Palabras”, que Dios proclamó en el monte Sinaí y que definen el estatuto de la alianza y delinean la fisonomía del pueblo liberado de la esclavitud (primera lectura). Los Diez Mandamientos son un camino de libertad y de sabiduría para Israel y para todo el género humano. Esta ley antigua y nueva, en la que se concentra toda la voluntad de Dios, para el cristiano resuena y se resume en Cristo Jesús, “sabiduría de Dios” (segunda lectura). El es la “nueva ley” y el “nuevo templo”, la definitiva tienda del encuentro entre Dios y la humanidad (evangelio).

jueves, 12 de marzo de 2009

Claudia Koll, su conversión

Claudia Koll, la conversión de un mito erótico (publicado en Religión en Libertad)

Todos la recuerdan por la película "Così fan Tutte" del director Tinto Brass o por su papel junto a Antonio Banderas en "El joven Mussolini". En Italia fue una actriz de éxito, con una carrera desarrollada durante años en la rentable industria del cine erótico. Sin embargo, desde hace unos años, Claudia Koll ya no se desnuda; sólo se remanga para ayudar en los diversos proyectos de voluntariado, para trabajar en África con los niños enfermos de Sida o para trabajar mano a mano con los jóvenes actores en la nueva academia "Star Rose Academy" con sede en Roma, que forma a jóvenes artistas apostando por los valores profundos. El motor de su cambio de vida tiene un nombre: Cristo.

*

(Mar Velasco/La Razón/ReL) "Un día entré en la iglesia de Santa Anastasia, en Roma", relata. "Buscaba, de alguna manera, la ayuda de Dios. Se me acercó un sacerdote y me dijo: ¿Qué quieres de Él?. Yo le dije: `Nada, soy una pecadora´. Cuando me hizo la señal de la cruz en la frente, sentí que mi corazón se abría y se llenaba de Jesús. Las rodillas se me doblaron, me tuve que sentar y empecé a llorar... Era la respuesta del Señor", relata.

"Hasta hace poco tiempo pensaba que yo era una mujer que amaba mucho, pasional, que consumaba las historias pero no me satisfacían", explica. "Comprendí que el amor que había buscado siempre por caminos equivocados era el amor que deseaba desde el corazón, el que todos los corazones desean: la presencia de Dios. Comencé a degustar la vida y a entender que el Señor me empujaba a vivir sin miedo, porque Él estaba a mi lado", asegura.

"Utilizan nuestra debilidad"

"El mundo del espectáculo me ha utilizado", afirma; "el mundo utiliza nuestra debilidad y nos golpea allí donde somos más frágiles. Por esta sed de amor me vi envuelta en historias equivocadas", prosigue. "Quería probar emociones fuertes, pero nadie realmente me había enseñado a vivir. Lo más extraordinario para mí ha sido descubrir que el Señor venía en mi ayuda, a pesar de mi condición de gran pecadora. Pero después de haber herido el corazón de Dios, he sentido que Él, en el momento en el que más lo necesitaba, venía a socorrerme. Nada me bastaba, no estaba contenta de verdad con nada, siempre estaba buscando algo más. Nadie me había enseñado la fidelidad y ni siquiera era capaz de expresar gestos de amor, no sabía amar", concluye. Hoy, Claudia Koll ha encontrado el amor más grande: el de saberse querida y perdonada.