Este blog pretende ser un medio de comunicación de la Parroquia, de todos los que la formamos. Quiere ser un lugar de encuentro también en este mundo virtual que nos permita intercambiar información y opinión.
domingo, 8 de abril de 2012
viernes, 6 de mayo de 2011
Amenazados de resurrección
Dicen que estoy amenazado a muerte... De muerte corporal a la que amó Francisco. ¿Quién no está "amenazado de muerte?" lo estamos todos desde que nacemos. Porque nacer es un poco sepultarse también...sábado, 30 de abril de 2011
No seas incrédulo, Cristo ha resucitado
- Primera lectura: Hch 2, 42-47 “Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común”.
- Salmo 117 “Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia”.
- Segunda lectura 1P 1, 3-9 “Por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva”.
- Evangelio Jn 20, 19-31 “A los ocho días, llegó Jesús”.
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
Para situar este evangelio.
Más aquí.
viernes, 29 de abril de 2011
sábado, 23 de abril de 2011
La tensa espera
The Mountain from Terje Sorgjerd on Vimeo.
lunes, 15 de noviembre de 2010
Los crímenes contra los cristianos en Iraq
El testimonio es estremecedor.
domingo, 4 de abril de 2010
Feliz Pascua, feliz resurrección.
"...de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando aromas que habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y entrando no encontraron el cuerpo del Señor Jesús" (Lc 24, 1-3)
Tal vez ellas, por un instante percibieron lo mismo, el mismo estremecimiento, el mismo pálpito de lo eterno, la sensación de que todo estaba claro. Tal vez.
Feliz Pascua, feliz resurrección.
domingo, 24 de mayo de 2009
Ascensión
Hch 1,1-11
Ef 1,17-23
Mc 16,14-20
Las palabras que los “dos hombres vestidos de blanco” dirigen a los apóstoles en Hch 1,11 sintetizan la teología y la espiritualidad de esta solemnidad: “Por qué se han quedado mirando al cielo?”. Es una invitación a no perder el tiempo pasivamente cuando hay que ser testigos de Jesús y a no esperar del cielo soluciones milagrosas o revelaciones especiales. La desaparición material de Jesús marca el inicio de la misión y del compromiso de la iglesia. La fe verdadera se expresa, según las palabras de Jesús en Hch 1,8, en la experiencia de la fuerza del Espíritu Santo, en el testimonio cristiano en el mundo y en la apertura universal de la iglesia. La ascensión, más que recuerdo, es exigencia y llamado a la misión y al compromiso.
sábado, 25 de abril de 2009
Tercer domingo de Pascua.
"El evangelio (Lc 24, 35-48) relata otro encuentro del Señor resucitado con los discípulos. En el texto se pueden resaltar tres elementos fundamentales: (1) La iniciativa de Jesús: “estaban comentando lo sucedido, cuando el mismo Jesús se presentó en medio de ellos” (v. 36). Después de la resurrección el Señor se hace presente en la comunidad y comunica a los suyos la paz, el saludo pascual por excelencia, que hecha fuera el temor y comunica el gozo de la nueva vida. (2) La reacción de los discípulos: “espantados y llenos de miedo, creían ver un fantasma” (v. 37). La resurrección de Jesús es un misterio de fe, que no es verificable con medios humanos ni objeto de experiencia sensible. Por eso los discípulos no pueden reconocerlo de inmediato. En este texto, sin embargo, se insiste en el “realismo” del evento. Se habla de mirar, tocar, comer con Jesús, etc. De esta forma se insiste en que la resurrección, a pesar de ser un evento escatológico que realiza la plenitud de la historia y la rebasa, ha ocurrido en el corazón mismo de la historia. Jesús resucitado es Jesús de Nazaret. Ciertamente su condición existencial es diversa, ahora vive glorificado sin estar sujeto a las limitaciones del espacio y del tiempo, pero no es un fantasma y no vive separado de la comunidad. Es posible descubrir en la vida cotidiana y en la historia del mundo los signos vivificantes de su pascua. (3) La misión de la comunidad: “ustedes son testigos de estas cosas” (v. 48). En este relato se describe la raíz de la misión de la Iglesia: el encuentro con el Resucitado y la comprensión de las Escrituras (v. 45). Jesús les explica con las Escrituras que su muerte, su resurrección y la predicación de la conversión y el perdón de los pecados en su nombre formaban parte del plan de Dios. Nos deja así un modelo de lectura e interpretación bíblica, que deberá acompañar siempre a la Iglesia en su misión evangelizadora: iluminar la vida con la Biblia y con su ayuda descubrir los caminos de Dios en la historia. De todo esto Jesús los nombra sus “testigos” (v. 48).
Con la resurrección de Jesús el mundo es recreado y el camino de todo hombre comienza de nuevo. Vivir y anunciar esta novedad radical es la misión de la comunidad eclesial, que vive del amor y de la presencia del Señor en medio de ella".
viernes, 24 de abril de 2009
Pre-pascua
domingo, 19 de abril de 2009
Segundo Domingo de Pascua
El evangelio (Jn 20,19-31) nos presenta la Resurrección de Jesús en términos de "encuentro con el Resucitado", para mostrar cómo los primeros testigos de la pascua llegaron a la fe y cómo podemos llegar también nosotros a creer. La composición del texto es muy sencilla: tiene 2 partes (vv. 19-23 y vv. 26-27) unidas por la explicación de los vv. 24-25 sobre la ausencia de Tomás. Las dos partes inician con la misma indicación sobre los discípulos reunidos y en ambas Jesús se presenta con el saludo de la paz (vv. 19.26).
En la primera parte del texto, en el bloque compuesto por los vv. 19-23, se nos da una indicación temporal (es el primer día de la semana) y una indicación espacial (las puertas del lugar están cerradas). La referencia al primer día de la semana, es decir, el día siguiente al sábado (el domingo) evoca las celebraciones dominicales de la comunidad primitiva y nuestra propia experiencia pascual que se renueva cada domingo.
La indicación de las puertas cerradas quiere recordar el miedo de los discípulos que todavía no creen, y al mismo tiempo quiere ser un testimonio de la nueva condición corporal de Jesús que se hará presente en el lugar. Jesús atravesará ambas barreras: las puertas exteriores cerradas y el miedo interior de los discípulos.A pesar de todo, están juntos, reunidos, lo que parece ser en la narración una condición necesaria para el encuentro con el Resucitado; de hecho Tomás sólo podrá llegar a la fe cuando está con el resto del grupo.
Jesús "se presentó en medio de ellos" (v.19). El texto habla de "resurrección" como venida del Señor. Cristo Resucitado no se va, sino que viene de forma nueva y plena a los suyos (cf. Jn 14,28: "me voy y volveré a vosotros"; Jn 16,16-17) y les comunica cuatro dones fundamentales: la Paz, el gozo, la misión, y el Espíritu Santo. Los dones pascuales por excelencia son la paz (el shalom bíblico) y el gozo (la járis bíblica), que no son dados para el goce egoísta y exclusivo, sino para que se traduzcan en misión universal. La misión que el Hijo ha recibido del Padre ahora se vuelve misión de la Iglesia: el perdón de los pecados y la destrucción de las fuerzas del mal que oprimen al hombre. Para esto Jesús dona el Espíritu a los discípulos. En el texto, en efecto, sobresale el tema de la nueva creación: Jesús "sopló sobre ellos", como Yahvé cuando creó al hombre en Gen 2,7.
Con el don del Espíritu el Señor Resucitado inicia un mundo nuevo, y con el envío de los discípulos se inaugura un nuevo Israel que cree en Cristo y testimonia la verdad de la resurrección. Como "hombres nuevos", llenos del aliento del Espíritu en virtud de la resurrección de Jesús, deberán continuar la misión del "Cordero que quita el pecado del mundo": la misión de la Iglesia que continúa la obra de Cristo realiza la renovación de la humanidad como en una nueva obra creadora en virtud del poder vivificante del Resucitado.
En la segunda parte del texto, en el bloque compuesto por los vv. 26-27, se nos narra una experiencia similar vivida ocho días después. La primera vez Tomás, uno de los discípulos, no estaba presente y no cree en el testimonio de los otros que han visto al Señor (vv. 23-25). Tomás incrédulo representa al hombre de todos los tiempos, que exige pruebas, que sólo cree a través de los milagros. Quiere identificar a Jesús con las huellas de la cruz. Ocho días después otra vez están todos, incluido Tomás, y Jesús "viene" (v. 26). Es significativo el hecho que el relato utilice el verbo "venir" en presente y no en pasado: es una manera de decir que aquella experiencia se repite una y otra vez en la vida de la Iglesia.
Jesús le reprocha a Tomás el no haber creído al testimonio de los otros discípulos, y lo invita a dejar de ser apistós (no-creyente) y llegar a ser pistós (creyente). El testimonio de los otros tendría que haber sido suficiente para que creyera. Es una llamada de atención para cuantos en el futuro llegarán a creer, siempre a través de la palabra, la mediación y el testimonio apostólico de los que "vieron" a Jesús. A Tomás no se le revela en particular sino en medio de la comunidad; allí - y no en otro sitio - podrá Tomás ver al Señor y profesar su fe. Después de haber visto como los otros, Tomás cree y su profesión de fe es plena: "Señor mío y Dios mío" (cf. Sal 35,23).
El texto concluye con unas palabras de Jesús que originalmente eran la conclusión del evangelio de Juan antes de que le fuera añadido el capítulo 21: "Dichosos los que han creído sin haber visto" (Jn 20,29). La fe pascual en el futuro estará siempre fundamentada en el testimonio de aquellos primeros discípulos que "vieron" a Jesús y han dado testimonio de ello. Esta es la verdadera fe pascual: "todavía no lo han visto, pero lo aman; sin verlo creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y radiante, así recibirán la salvación, que es la meta de su fe" (1 Pe 1,8).
viernes, 17 de abril de 2009
Elliot, noventa y nueve días
Lo encontré en "Perder el miedo a equivocarse".
domingo, 12 de abril de 2009
lunes, 16 de marzo de 2009
Hay que mojarse
sábado, 7 de marzo de 2009
2º Domingo de Cuaresma

Gen 22,1-2.9a.10-13.15-18
Rom 8,31b-34
Mc 9,2-10
Comentario de debarim.
miércoles, 4 de marzo de 2009
La pérdida y el duelo
Hoy miércoles 4 de marzo, en el salón parroquial de la Plaza del Carmen, tendremos una charla coloquio sobre la pérdida de un ser querido y el duelo. Será a las 8 de la tarde y está abierto a quién quiera asistir.