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martes, 15 de mayo de 2012

Desiertos

Cuando el simún , el viento del desierto, azota las caravanas, los viajeros se arrojan al suelo y los camellos se tumban, así ofrecen menos resistencia al viento que amenaza con arrastrarlos. El suelo es lo más sólido en medio del desierto.
En el desierto de hoy, es Cristo nuestro suelo, es Cristo la roca que impide que vendaval de egoísmo rampante, del pensamiento hueco, del vivir de apariencias y para tener, de la mentira mil veces repetida... nos arrastre.
La mesa de la comunión ilumina por un momento nuestros rostros, nos reconocemos porque miramos en la misma dirección, al mismo anfitrión, la misma mesa, las mismas viandas. A veces no te gusta el que tienes al lado, pero ni tú lo has elegido a él, ni él te eligió a ti. Ambos habéis sido llamados por el mismo y eso es lo que importa.

sábado, 15 de octubre de 2011

Día de Santa Teresa



"Dios no ha de forzar nuestra voluntad; toma lo que le damos; mas no se da a sí del todo
hasta que nos damos del todo".
(Santa Teresa de Jesús)

viernes, 15 de octubre de 2010

Nada te turbe

Feliz Día de Santa Teresa de Jesús a todos, especialmente a las Carmelitas Misioneras y al Carmelo Misionero Seglar.

miércoles, 9 de junio de 2010

Cursillos de Cristiandad próximos

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad, es tal vez uno de los recursos más activos con que contamos en la Diócesis de Huelva. Se ha venido renovando con el tiempo de modo y manera que sigue siendo una oportunidad constante para dinamizar la fe de los que se acercan a alguno de los que anualmente se organizan.
Si quieres aprovechar la oportunidad y participar en alguno, ahora tienes la ocasión:

PRÓXIMO CURSILLO DE CRISTIANDAD, DEL 11 AL 13 DE JUNIO DE 2010, EN LA CASA DE EJERCICIOS DE LA CINTA DE HUELVA


Y también:
PRÓXIMO ENCUENTRO EN LA ESPERANZA


(PARA JÓVENES) DEL 25 - 27 JUNIO.

EN EL CAMPAMENTO DE MAZAGÓN. PIDE TU INSCRIPCIÓN EN cursilloshuelva@hotmail.es, o contacta con el 654812048 en horario de tardes de 19 a 21 horas.
 
Para más información: http://cursilloshuelva.blogspot.com/

miércoles, 17 de febrero de 2010

Miércoles de Ceniza 2010

(Ciudad Redonda) 17 de febrero de 2010

"Al comenzar este tiempo litúrgico, una circunstancia temporal se convierte en llamada a interrumpir nuestra posible inercia. Las lecturas de este día recalcan: “Ahora” (Joel 2, 12). “Ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación” (II Co 6, 2).

Se abre un tiempo propicio, un tiempo de gracia, tiempo de misericordia, de reconciliación, de conversión, de amor, de justicia. No lo dejes para mañana, ahora es el momento, ahora es la llamada, ahora tienes la oportunidad de comenzar de nuevo, de reiniciar tu andadura, de dejar el lastre, el peso insoportable, originado por acumulación de sentimientos negativos.

Me ha sorprendido la exégesis que hace el Papa Benedicto XVI en la Carta de Cuaresma sobre la “justicia de Dios”, referencia que en algunos momentos hemos podido escuchar con tintes apocalípticos. Cuando, según, el Papa, la justicia de Dios no es como la nuestra: “En realidad, aquí se manifiesta la justicia divina, profundamente distinta de la humana. Dios ha pagado por nosotros en su Hijo el precio del rescate, un precio verdaderamente exorbitante”. “Dios es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas” (Jl 2,13).

Pero lo más sobrecogedor es que la justicia de Dios se ha manifestado en la ofrenda amorosa de su Hijo. “Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a Él, recibamos la justificación de Dios” (IICo 5,21). Ç Sólo desde la confianza que nos transmite la revelación es posible atreverse a reconocer la propia debilidad: “Yo reconozco mi culpa”. “Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme” (Sal 50).

Te deseo un comienzo esperanzado de este tiempo cuaresmal. Cuarenta días de especial llamada a la oración, al ejercicio de la caridad y al dominio propio."

martes, 16 de febrero de 2010

Dios es mi GPS

Mañana miércoles comienza la Cuaresma, ¿quién orienta tu vida? Interesante reflexión la del vídeo.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Cielo o infierno, tu escoges


“Se dice que un guerrero samurái fue a ver al Maestro zen Hakuin y le preguntó:

–¿Existe el infierno? ¿Existe el cielo? ¿Dónde se hallan las puertas que me llevarán a ellos? ¿Dónde está la entrada?
Era un guerrero sencillo. Los guerreros siempre son sencillos, sin astucia en sus mentes. Sólo conocen dos cosas: la vida y la muerte. Él no había ido allí a aprender ninguna doctrina, tan sólo quería saber dónde estaban las puertas para evitar el infierno y poder entrar en el cielo. Hakuin le respondió de la forma en que sólo un guerrero podía haberle entendido.
– ¿Quién eres? –preguntó Hakuin.
-Soy un guerrero samurái –respondió el guerrero–, incluso el emperador me respeta.
Hakuin se rió de él diciendo:
-¿Un samurái, tú? ¡Pero si pareces un pordiosero!
El samurai se sintió herido en su orgullo y olvidó lo que había ido a hacer. Con furia, se quitó la espada del cinto y se dispuso para matar al maestro Hakuin. Éste le dijo entonces:
–Esta es la puerta del infierno. Esta espada, esta ira, este ego, son las llaves que la abren.
El samurái entendió inmediatamente. Entonces colocó nuevamente su espada en la funda. Hakuin le dijo:
– Y así es cómo se abren las puertas del cielo.”

viernes, 27 de noviembre de 2009

Ahora que se acerca el adviento

Maestro: - Por mucho que te esfuerces no lograrás enmendar tu vida ni alcanzar la iluminación más que podrías hacer salir el sol por tus propias fuerzas.
Discípulo: — Entonces, ¿para qué me hacéis practicar tantos ejercicios de penitencia y devoción y estudio y contemplación?
Maestro: — Para que estés despierto cuando salga el sol.

Paradoja eterna del esfuerzo y la gracia. Paradoja bella y cierta, atrayente y desesperante, ayuda permanente y prueba irritante. Hay que hacer todo sabiendo que no sirve para nada. Nadie escala los cielos por sus propias fuerzas. Y no hay que dejarse nada, porque en cualquier momento puede llegar la plenitud de los tiempos, puede llamar el esposo, puede surgir la aurora, y hay que estar despiertos. para recibir el momento de gracia.

La gran virtud cristiana. ¡Vigilad! Estad despiertos. Tened los ojos abiertos. Vivid en contacto con todo lo que os rodea por fuera y os late por dentro. El culto del momento presente, la atención a cosas y . personas tal y como se nos manifiestan en cada instante, el contacto con la realidad de la vida en los sentimientos de nuestro interior y en los mensajes de nuestros sentidos. La vida total en todo momento con la conciencia abierta a todo lo que por dentro y por fuera nos sucede. Eso es contemplación, eso es presencia de Dios, eso es recogimiento, eso es adoración. El sol sale cuando quiere, y nosotros estamos dispuestos en cada momento a saludarlo con la inclinación profunda de nuestra bienvenida. Nace el nuevo día.
CARLOS G. VALLÉS S.J.

martes, 18 de agosto de 2009

G. Depardieu y San Agustín


Gerard Depardieu: «Las Confesiones de San Agustín calman mis interrogantes más dolorosos»
El célebre artista francés cuenta cómo se engachó a San Agustín en un viaje a Roma con motivo del Jubileo del 2000. En un encuentro con el entonces papa Juan Pablo II, éste gritó a los cardenales presentes «¡Agustín! ¡Tenéis que hablarle de Agustín!». Así comenzó con las Confesiones de San Agustín.

(Jean Marie Guènois/ReL) El actor francés Gérard Depardieu participó hace años en un ciclo de lecturas de San Agustín, en la catedral de Nôtre-Dame de París, declamando durante 50 minutos algunos fragmentos del libro de las Confesiones seleccionados por el escritor André Mandouze. En la siguiente entrevista, publicada por el diario «La Croix», Depardieu explica el origen y el sentido de esta iniciativa.

- ¿Podría contarnos el origen de estas lecturas?

- Todo comenzó en Roma, durante el Jubileo del 2000. Quise ir en peregrinación porque siempre he admirado mucho a Juan Pablo II. Me colocaron entre los cardenales y me presentaron al Santo Padre. Él me miró y exclamó en dirección a los cardenales que le rodeaban: «¡Agustín! ¡Tenéis que hablarle de Agustín!» El cardenal Poupard quería que hiciese una película, pero le objeté que no conocía nada de la obra de San Agustín. Me aconsejó que comenzara con las Confesiones. La lectura no me resultó fácil al inicio, pero las palabras de Agustín me cautivaron.

Su reflexión me pareció sublime y me remitió a mí mismo, a mi itinerario personal. Entre los 15 y los 17 años no sabía explicarme, no era capaz de hablar a causa de una hiperemotividad patológica. Sólo gracias a las palabras de los demás, de los escritores, logré sosegarme. Cuando leí a San Agustín rechacé la idea de la película, porque la imagen ata. Mientras que las palabras de Agustín y lo que dejan entender nos ofrecen toda su verdadera dimensión. Me he atado a ese libro, hasta el punto de que me sigue atrayendo con fuerza a pesar de que lo leo todos los días. He estado acudiendo durante veinte años a un psicoanalista. Pues los libros X y XI de las Confesiones (¡un pozo de referencias para los psicoanalistas!) ofrecen respuestas a nuestras preguntas más íntimas y calman nuestros interrogantes más dolorosos.

«Le escuché enseguida»

- Usted ha escuchado la voz de San Agustín. ¿A qué se parece?

- ¡La escuché enseguida! Parece la poesía de un hombre que no sabe decir lo que le pasa. Esa búsqueda me toca de lleno porque me remite a mi misma fragilidad y a lo que he vivido en los momentos cruciales de mi existencia. Percibí instintivamente la irradiación, la luz y una cierta verdad de San Agustín a la vez que hicieron nacer en mí las ganas de buscar la forma de compartirlas con los demás en algún momento. Me imaginé un lugar donde la gente se recoge: iglesia, templo, mezquita, sinagoga. Allí encender cuatro velas que se consuman en 45 minutos - Moliére calculaba la duración de sus comedias conforme a la duración de las velas-, colocarme sin montaje alguno, simplemente anunciando en la puerta de la iglesia una lectura.

Me encontré con el presidente Bouteflika en Argelia en el 2001, en pleno recrudecimiento del fundamentalismo musulmán y sólo hablamos de San Agustín. Le dije que tenía necesidad de una guía, y él me aconsejó que hablara con André Mandouze que, por casualidad, estaba en Argelia en aquel mismo momento. Estaba impresionado, pero perdido en los libros de San Agustín. Pocos días después de nuestro encuentro, André me ofreció lo que buscaba: la historia de Agustín, su vida anterior, su conversión, el éxtasis. Me impresionó cómo San Agustín trataba a Dios de tú, el hecho de que se enfrentara directamente con Él. Quise comenzar desde esa cólera para acabar con el éxtasis. André llegó en el momento justo para indicarme el camino.

- ¿Le han hecho crecer las resonancias profundas, el camino íntimo y la cercanía de Mandouze?

- ¡Desde luego! Dejé la escuela a los 13 años, y la catequesis incluso antes de la Primera Comunión, porque el Padre Lefévre, que era mi director espiritual, me encontraba demasiado turbulento. En realidad yo era un apasionado de la vida. Goloso. Vivo. Tenía el deseo retorcido en el cuerpo de conocer todo, de entender todo. Por aquella época, en los años 50, los hijos de los pobres no se mezclaban con los de los ricos. Mi padre, hojalatero aunque llegó a ser gregario del Tour de Francia, era analfabeto, y mi madre tuvo muchos hijos.

Yo era una hierba que crecía salvaje, siempre animada por las ganas de hacer el bien. Era católico, no practicante, y siempre tenía en mí la presencia del misterio. Sin conocer nada, incluso sin saberlo, tenía la fe, pues la fe es, precisamente, las ganas de vivir, de vivir y de captar todo. Pero mis padres pusieron coto a mis ganas. La vida se ha encargado de atenderlas. He tenido que buscar mis guías. Y encontré dos: Jean Giono y su Canto del mundo. Y al final de mi adolescencia, cuando dejé Chateauroux, llevaba a mano en el bolsillo las Relatos de un peregino ruso. Siempre tenía en lo más profundo de mí mismo la súplica «¡Señor Jesús, ten piedad de mí!». Suspiraba con ella, y me quitaba todos mis temores. Estaba cargado de espiritualidad sin saberlo.

lunes, 16 de marzo de 2009

lunes, 9 de marzo de 2009

El ayuno cristiano

Creo que es relevante, entre tantas interpretaciones como hacemos y escuchamos, conocer ésta en forma de preguntas y respuestas. Completa y clara, espero que te ayude.


Evidentemente, el ayuno penitencial es muy diferente al de las dietas terapéuticas. Pero a su manera se le puede considerar como una terapia del alma.

1).-¿Qué hizo y dice Cristo en el Evangelio?

- Jesús después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre (Mt. 4,2)

Jesús dijo: Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará. (Mt. 6, 16-17)

2).-¿Qué nos enseña la Iglesia?

La Iglesia ha permanecido fiel a esta tradición procurando mediante el ayuno, disponernos a recibir mejor las gracias del Señor. Todos los fieles, cada uno a su modo, están obligados por ley divina a hacer penitencia, sin embargo, para que todos se unan en alguna práctica común de penitencia, se han fijado varios días penitenciales en los que se dediquen los fieles de manera especial a la oración, realicen obras de piedad y de caridad y se nieguen a si mismos, cumpliendo con mayor fidelidad sus propias obligaciones y sobre todo, observando el ayuno y la abstinencia (c. 1249)

Son días de abstinencia de carne:

Todos los viernes de Cuaresma que no coincidan en fiesta de precepto.

Son días de ayuno y abstinencia de carne el miércoles de ceniza - este año el 25 de Febrero y el Viernes Santo, el 10 de abril.

La abstinencia de carne obliga a todos los que han cumplido catorce años. El ayuno obliga a todos los mayores de edad, hasta el comienzo de los sesenta.

Los viernes durante el año son días de penitencia sino coinciden en día de precepto. De suyo son días de abstinencia de carne, que puede sustituirse por otras formas de penitencia, oración y limosna.

3).-¿Qué sentido tiene el ayuno en el mundo actual?

Quien experimenta el hambre porque voluntariamente se priva del alimento, puede llegar a comprender la injusticia que sufren quienes no tienen que comer, no un día, sino muchos, incluso meses y años de hambre. Experimentar el hambre en la fórmula pedagógica para combatirla. El ayuno para que agrade a Dios debe ir unido con el amor del prójimo y comportar una búsqueda de la verdadera justicia. Es tan inseparable de la limosna como la oración. El ayuno no es mera hazaña ascética. Debe ser un gesto cristiano, una experiencia de piedad y devoción. Ayunar es saber prescindir, renunciar a las posibilidades de apropiación, compartir, superar el individualismo para enriquecer a los demás.

4).-¿Qué ocurre en nuestros días según el Papa Benedicto XVI?

En el mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la cuaresma de 2009, afirma: En nuestros días, parece que la práctica del ayuno ha perdido su valor espiritual y ha adquirido más bien, en una cultura marcada por la búsqueda del bienestar material, el valor de una medida terapéutica para el cuidado del propio cuerpo. Está claro que ayunar es bueno para el bienestar físico, pero para los creyentes, es en primer lugar una “terapia” para curar todo lo que les impide conformarse a la voluntad de Dios….

“Ayunar por voluntad propia ayuda a cultivar el estilo del Buen Samaritano que se inclina y socorre al hermano que sufre. Al escoger libremente privarnos de algo para ayudar a los demás, demostramos concretamente que el prójimo que pasa dificultades no nos es extraño”.

Segovia 4 de Febrero de 2009.

+ Ángel Rubio Castro
Obispo de Segovia.

El artículo original en Ecclesia Digital