miércoles, 3 de junio de 2009

El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia

Benedicto XVI: "El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia"

Intervención con motivo del Regina Caeli

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 31 mayo 2009 (ZENIT.org).- Publicamos las palabras que pronunció Benedicto XVI este domingo de Pentecostés antes y después de rezar la oración mariana del Regina Caeli.

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Queridos hermanos y hermanas:

La Iglesia esparcida por todo el mundo revive hoy, solemnidad de Pentecostés, el misterio de su propio nacimiento, del propio "bautismo" en el Espíritu Santo (Cf. Hechos 1, 5), acaecido en Jerusalén, cincuenta días después de la Pascua, precisamente en la fiesta judía de Pentecostés. Jesús, resucitado, había dicho a los apóstoles: "permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto" (Lucas 24, 49). Esto sucedió de manera sensible en el Cenáculo, mientras todos estaban reunidos en oración con María, Virgen Madre. Como podemos leer en los Hechos de los Apóstoles, de repente, aquel lugar quedó invadido por un viento impetuoso, y lenguas como de fuego se posaron sobre cada uno de los presentes. Los apóstoles salieron entonces y comenzaron a proclamar en varios idiomas que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, muerto y resucitado (Cf. Hechos 2, 1-4). El Espíritu Santo, que con el Padre y el Hijo creó el universo, que guió la historia del pueblo de Israel y habló por medio de los profetas, que en la plenitud de los tiempos cooperó en nuestra redención, en Pentecostés bajó sobre la Iglesia naciente y la hizo misionera, enviándola a anunciar a todos los pueblos la victoria del amor divino sobre el pecado y sobre la muerte.

El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia. ¿Sin Él a qué quedaría reducida? Sería ciertamente un gran movimiento histórico, una compleja y sólida institución social, quizá una especie de agencia humanitaria. Y, en realidad, así la consideran quienes la ven fuera de una perspectiva de fe. Sin embargo, en su verdadera naturaleza y también en su más auténtica presencia histórica, la Iglesia es incesantemente modelada y guiada por el Espíritu de su Señor. Es un cuerpo vivo, cuya vitalidad es precisamente fruto del invisible Espíritu divino.

Queridos amigos: este año, la solemnidad de Pentecostés cae en el último día del mes de mayo, en el que habitualmente se celebra la hermosa fiesta mariana de la Visitación. Este hecho nos invita a dejarnos inspirar y como instruir por la Virgen María, quien fue protagonista de ambos acontecimientos. En Nazaret, recibió el anuncio de su singular maternidad e inmediatamente después de haber concebido a Jesús por obra del Espíritu Santo, el mismo Espíritu de amor la llevó a acudir en ayuda de su anciana pariente Isabel, quien había llegado al sexto mes de un embarazo, que también fue prodigioso. La joven María, que lleva en su seno a Jesús y sin pensar en sí misma sale en ayuda del prójimo, es una imagen estupenda de la Iglesia en la perenne juventud del Espíritu, de la Iglesia misionera del Verbo encarnado, llamada a llevarlo al mundo y a testimoniarlo especialmente en el servicio de la caridad. Invoquemos, por tanto, la intercesión de María Santísima para que alcance para la Iglesia de nuestro tiempo la gracia de ser reforzada por el Espíritu Santo. Que de manera particular sientan la presencia confortante del Paráclito las comunidades eclesiales que sufren persecución en el nombre de Cristo, para que participando en sus sufrimientos, reciban en abundancia el Espíritu de la gloria (Cf. 1 Pedro 4, 13-14).

[Tras rezar el Regina Caeli, el Papa saludó a los peregrinos. En italiano, dijo:]

En estos días, los jóvenes de los Abruzos se están reuniendo en gran número alrededor de la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud, llevada en peregrinación en su región por un grupo de voluntarios enviados por el Centro Internacional Juvenil San Lorenzo de Roma. En comunión con los jóvenes de esa tierra duramente golpeada por el terremoto, pedimos a Cristo muerto y resucitado que infunda sobre ellos su Espíritu de consuelo y de esperanza. Extiendo mi saludo a todos los jóvenes italianos que hoy, en las respectivas diócesis, se reúnen para concluir con sus obispos el trienio del Ágora. Recuerdo con alegría los inolvidables acontecimientos que han marcado estos tres años: el encuentro, en Loreto, septiembre de 2007, y la Jornada de Sydney en julio pasado. Queridos jóvenes italianos, con la fuerza del Espíritu Santo, ¡sed testigos del Señor resucitado".

[En español, dijo:]

Saludo con afecto a los fieles de lengua española, en particular a los peregrinos de la Acción Católica de Jóvenes, de Córdoba. En el evangelio de las vísperas de esta solemnidad de Pentecostés, Jesús nos hacía esta invitación: "El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí que beba" (Jn 7, 37). Acudamos a la fuente de su Corazón, de donde mana el torrente de agua viva: el Espíritu Santo Paráclito. Invoquemos la intercesión de la Virgen María, para que brille sobre nosotros el esplendor de la gloria de Dios, que es el Espíritu, y nos veamos fortalecidos los que hemos sido regenerados por la gracia del Bautismo. ¡Feliz Domingo!

[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina

© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]

jueves, 28 de mayo de 2009

Leer a los 85

ACUDIÓ A LA ESCUELA PRIMARIA CON DOS DE SUS TREINTA NIETOS
Aprende a leer a los 85, «devora» la Biblia y se bautiza a los 90

El hombre declarado como el escolar más viejo del mundo, Kimani Ng'ang'a Maruge, recibió el bautismo, cinco años después de que empezara a estudiar en la escuela primaria, a la edad de 85 años, y aprendiera a leer la Biblia. Ahora se llama Esteban.


(Zenit/ReL) «Dedico mi vida a Dios, desde ahora hasta el final», dijo el bisabuelo de 90 años que recibió el nombre cristiano de Esteban en la iglesia de la Santísima Trinidad de Kariobangi, al este de Nairobi, según informa la agencia Ecumenical News International.

Con el aplauso de una abarrotada asamblea, el escolar más viejo del mundo fue bautizado, sentado en una silla de ruedas, que ahora tiene que usar tras el inicio de un cáncer de estómago. «Decidí bautizarme tras leer la Biblia», dijo Maruge. Se describió a sí mismo como siempre temeroso de Dios, pero anteriormente no ligado a ninguna religión organizada. Dijo a los informadores: «Leí la Biblia y encontré el nombre de Esteban. Es un nombre para aquellos que han resistido a las adversidades, como yo».

El padre Paulino Mondo, párroco de la parroquia de Kariobangui, dijo que fue Maruge el que manifestó el deseo de ser bautizado. «La escuela ayudó a Maruge a leer y comprender la Biblia. Aprobó todos los exámenes de catecismo», aclaró Mondo.

En 2004, Maruge entró en el Libro Guinnes de los Records como el alumno más viejo del mundo, tras inscribirse en la Escuela Primaria Kapkenduiywa, en Eldoret, Kenia occidental, a la edad de 84 años. Dijo que su asistencia a la escuela fue posible por la introducción entonces de la educación primaria gratuita.

Fue a la escuela al mismo tiempo que dos de sus treinta nietos para poder leer la Biblia y contar dinero.

Durante la violencia postelectoral de 2007-2008 en Kenia, la propiedad de Maruge le fue arrebatada obligándole a ir a un campo de refugiados. Fue rescatado por la Cruz Roja y llevado a una casa para ancianos en el Centro de Día de San José, dirigido por las religiosas misioneras franciscanas, en Koriobangi, Nairobi. Maruge subrayó: «He perdonado a quienes mataron a gente inocente pero no volveré a Eldoret».

A pesar de su delicada salud, Maruge dijo que espera realizar sus exámenes finales en la escuela primaria dentro de un año.

domingo, 24 de mayo de 2009

Ascensión


Hch 1,1-11

Ef 1,17-23

Mc 16,14-20

Las palabras que los “dos hombres vestidos de blanco” dirigen a los apóstoles en Hch 1,11 sintetizan la teología y la espiritualidad de esta solemnidad: “Por qué se han quedado mirando al cielo?”. Es una invitación a no perder el tiempo pasivamente cuando hay que ser testigos de Jesús y a no esperar del cielo soluciones milagrosas o revelaciones especiales. La desaparición material de Jesús marca el inicio de la misión y del compromiso de la iglesia. La fe verdadera se expresa, según las palabras de Jesús en Hch 1,8, en la experiencia de la fuerza del Espíritu Santo, en el testimonio cristiano en el mundo y en la apertura universal de la iglesia. La ascensión, más que recuerdo, es exigencia y llamado a la misión y al compromiso.

De Debarim.it

sábado, 16 de mayo de 2009

Sexto Domingo de Pascua

Hechos 10, 25-27.34-35.44-48
1 Juan 4,7-10
Juan 15,9-17


Las lecturas de este domingo nos hablan de amor. Si queremos comprender quién es Dios, no necesitamos hundirnos en explicaciones filosóficas ni metafísicas, Juan, en la segunda lectura, lo tiene claro: "Dios es amor". Y el amor consiste en que Dios se nos ha dado en Cristo, se nos ha comunicado y ha establecido, por su cuenta, una relación de amor con la humanidad. Estamos convocados al amor ya que el amor viene de Dios y actualiza lo divino que hay en nosotros.
Este amor ofrecido y aceptado es universal como recoge la primera lectura, no hay acepción de personas por ninguna circunstancia, cosa que no siempre entendemos a la primera, tampoco a los primeros discípulos les resultó fácil comprender este extremo.
En el Evangelio, encontraremos más claramente cuál es el tipo de amor que viene de Dios, Jesús es el modelo a seguir, en el amor entre el Padre y el Hijo está la clave de cómo podemos y somos invitados a amar nosotros. Fidelidad, obediencia, seguimiento, entrega y donación de sí mismo. "Nadie tiene amor más grande que  el que da la vida por sus amigos", y esto hecho libremente, aceptado desde la total lucidez de la conciencia. No hay lugar para el amor egoísta que pone al otro, a los otros, al servicio del propio bienestar. Este amar siguiendo el modelo de Jesús sólo es posible en comunión con él, de alguna manera la existencia cristiana se puede definir como un misterio de comunión con Cristo, como un misterio de amor que se desvela y explicita progresivamente en la historia cotidiana y que arranca en el corazón del Padre.
Feliz domingo.

viernes, 15 de mayo de 2009

No es un derecho

El "Cuaderno de Bitácora" de V. M. Arbeloa lo aclara perfectamente:

Si el aborto fuera un derecho, como quiere hacernos creer el anteproyecto, aprobado por el Gobierno español, el aborto debiera ser no sólo elogiado, sino proclamado, protegido y promovido, como cualquier otro derecho. Pero no lo es. Le falta la cualificación moral. Podrá ser legal, no sancionable, eximido de tal o cual penalización… Pero no derecho.

No se puede decir más claro.