domingo, 23 de octubre de 2011

Domingo XXX Domund


● Primera lectura ● Ex 22, 20-26 ● “Si explotáis a viudas y huérfanos se encenderá mi ira contra vosotros.”

● Salmo ● 17 ● “Yo te amo, Deñor, tú eres mi fortaleza.”

● Segunda lectura ● 1Ts 1, 5c-10 ● “abandonásteis los idolos para servir a Dios y vivir guardando la vuelta de su Hijo.”

● Evangelio ● Mt 22, 34-40 ● “Amarás al Señor tu Dios y al prójimo como a ti mismo.”




En aquel tiempo, los fariseos al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo: «Amarás al Señor, tu dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser». Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él. «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Estos dos mandamientos sostienen la ley entera y los profetas.
VER
Hace unos días, una persona me decía: "Es que por la mañana te despiertas y empiezas a escuchar las noticias, y se te cae el mundo encima. Ya empiezas el día viviéndolo todo negro". Algunas veces las circunstancias personales que pasamos, o la situación de crisis generalizada, nos llevan a centrarnos mucho en lo negativo. Y no se trata de ponernos unos cristales de color de rosa para ver la realidad, engañándonos a nosotros mismos; pero si nos detenmos a pensar, junto con lo negativo que efectivamente "está ahí", encontraremos también cosas positivas. Como "la botella medio llena y medio vacía". Por eso, para que nuestro estado de ánimo no se derrumbe, es recomendable aprender a pensar en positivo, sin esconder lo negativo, pero resaltando las cosas buenas que encontramos. Porque si nos centramos en lo negativo, eso no nos ayuda a nosotros ni ayuda a los demás.
JUZGAR
En este domingo la Palabra de Dios nos invita a pensar en positivo, idicándonos como pasar de los negativoa encontrar el fundamento para afrontar la realidad en positivo: en Dios y desde Dios. Él, como buen pedagogo, ha ido dándosenos a conocer, adaptándose a nuestra capacidad y comunicándose en la medida en que el ser humano ha ido siendo capaz de asimilar esa revelación.
ACTUAR
¿Suelo centrarme más en lo negativo o en lo positivo? ¿Por qué? En la relación con los demás, ¿me conformo con "no hacer mal a nadie" o me esfuerzo en "amar al prójimo como a mi mismo"? En la relación con Dios, ¿me centro en cumplir los mandamientos, o me esfuerzo en amarle con todo mi corazón, con toda mi alma, con todo mi ser? Mi estilo de vida, ¿supone un testimonio creíble de fe?

Un vídeo de las ayudas del Domund (la cancioncilla es horrible, pero bueno):

sábado, 15 de octubre de 2011

Día de Santa Teresa



"Dios no ha de forzar nuestra voluntad; toma lo que le damos; mas no se da a sí del todo
hasta que nos damos del todo".
(Santa Teresa de Jesús)

viernes, 30 de septiembre de 2011

La Iglesia y el Cuerno de África

Estoy teniendo un interesante debate con algúnos jóvenes en el tuenti y eso ha provocado que hoy traiga esta información. Son cosas que no serán noticia en la prensa o la televisión. Como mucho apareceran en un breve y desaparecerá rápido. Para compensar después pondrán cualquier infamia contra la Iglesia para no dejar de parecer modernos. Ya sabemos cómo funciona. Pero las cosas son como son, libérate de los prejuicios, busca la verdad.

Reportaje de Vida Nueva publicado el 02.09.2011
Los misioneros se enfrentan a la peor hambruna de los últimos 60 años

JOSÉ CARLOS RODRÍGUEZ SOTO | Sucedió durante la manifestación anti-Papa en Madrid en agosto. Ante las cámaras, una indignada atacó a los jóvenes de la JMJ con unas palabras no exentas de retintín: “Lo mejor que podrían hacer todos estos chicos es irse al cuerno… de África”. A 5.000 kilómetros de allí, en Addis Abeba, el padre Julio Ocaña, frente al televisor en la casa provincial de los misioneros combonianos al final de una agotadora jornada de trabajo, se revolvió en su silla.

Recordó a sus amigos canadienses Mark y Maggie Banga, con quienes acababa de hablar: “Ellos participaron en la JMJ de Toronto y descubrieron allí su doble vocación, al matrimonio y a la vida misionera. Tras algunos años de preparación y ocho meses estudiando la lengua amárica, ahora viven en Awasa, en el sur de Etiopía, donde ella trabaja como médico en un hospital de las hermanas franciscanas y él coordina cinco proyectos nuestros para hacer frente a la hambruna que sufre esta región”, dice el P. Ocaña por correo electrónico.

“Me acordé también de los 26 jóvenes etíopes que estaban en Madrid, representando a muchos miles de jóvenes católicos africanos y de otros lugares del mundo que se han quedado en Etiopía y otros países de este Cuerno de África dedicando sus energías a ayudar a los desfavorecidos gracias a las ayudas que llegan de muchos lugares, incluido el Vaticano”, concluye este misionero español. Él mismo, llegado a África con 23 años en 1990, representa a muchos jóvenes anónimos que un día decidieron dedicar a este continente no un año ni dos, sino toda una vida.

Etiopía es uno de los países afectados por la hambruna más severa que esta región africana ha visto desde hace 60 años: “Nuestras escuelas y clínicas se encuentran al borde de sus capacidades, y tenemos que dar prioridad a las personas más vulnerables: mujeres embarazadas y lactantes, primero, y a continuación niños desnutridos y ancianos”, dice el P. Ocaña.

Algo más que sequía

La causa de situaciones como esta y otras parecidas en Etiopía, Kenia, Yibuti y sobre todo Somalia hay que buscarla en la ausencia de lluvias en los últimos 18 meses. En muchos lugares han llegado tarde, y están siendo más escasas e irregulares de lo habitual.

Pero, como declaraba hace poco Giorgio Bertin, obispo de Yibuti y administrador apostólico de Mogadiscio (Somalia), “esta tragedia no es solo consecuencia de la sequía, sino sobre todo de problemas humanos y de la anarquía que sacude la región”.

También hay que recordar que durante los últimos años, muchos alimentos básicos han visto incrementado su precio en un 150% en los mercados internacionales, que han convertido la comida en objeto de especulación financiera.

La Iglesia católica en España ha reaccionado de forma rápida a esta emergencia. Manos Unidas ha enviado ya 640.000 euros, repartidos en trece proyectos de emergencia en Somalia, Etiopía y Kenia. Las aportaciones de Cáritas Española durante julio y agosto de este año alcanzan una cifra nada despreciable: 1.441.000 euros, además de lo mucho que se ha enviado a estas zonas en meses anteriores y de lo que se sigue recaudando. Si se sumaran los envíos de las Cáritas de otros países se sobrepasarían los 10 millones con creces.

Estas y otras aportaciones financian proyectos –algunos de emergencia, otros más a largo plazo– que intentan paliar los efectos de esta tragedia. El comboniano español Daniel Villaverde, desde su misión de Marsabit (norte de Kenia), es uno de los que trabajan a pie de obra: “Siempre ha habido sequías y hambrunas cíclicas en estas zonas áridas, pero en los últimos años son más duraderas y devastadoras debido al cambio climático, la tala de árboles y el pastoreo excesivo”.

Proyectos a corto y largo plazo

Villaverde trabaja, con la diócesis y otros organismos internacionales, en “soluciones de emergencia como la distribución de alimentos y de agua potable, dando prioridad a la gente más pobre”. En su opinión, “las soluciones a largo plazo son más difíciles en esta zona porque no hay ningún río permanente, y el lago Paradise, en el centro de la reserva nacional del monte Marsabit, está ahora completamente seco”.

Muy parecida es la experiencia del padre Franco Cellana, provincial de los misioneros de la Consolata en Kenia: “Esta mañana, mientras recorríamos los caminos en coche, los niños nos perseguían con bidones de plástico pidiéndonos agua. Hemos repartido la que llevábamos y les prometimos que intentaríamos ayudarles”.

Los misioneros de la Consolata llevan un programa de reparto de alimentos básicos comprados gracias a grupos católicos de Italia y a las Cáritas de España y Alemania. “No importa si no llegamos a todos. Será una gota en el océano, pero una simiente de bien y de consuelo cae en el terreno del sufrimiento”, comenta.

Cómo colaborar con el Cuerno de África

Manos Unidas (SOS Cuerno de África). Banco Popular: 0075 0001 85 0606786759
Cáritas Española (Emergencia Cuerno de África). Banco de Santander: 0049 1892 64 2110541080
Misioneros Combonianos (Hambruna Cuerno de África). Banesto: 0030 1459 09 0000056271
Misioneros de la Consolata (Emergencia Cuerno de África). Banco Popular: 0075 0001 89 0603882903.

viernes, 26 de agosto de 2011

De la JMJ, la democracia o su ausencia.

Entre los efectos que la JMJ de Madrid ha tenido en la sociedad española está el de mostrarnos una muchedumbre de jóvenes que no se cortan de expresar publicamente su pertenencia a la Iglesia, su fe (esté más o menos madura) y su alegría de vivir. En Madrid se ha congregado un número de jóvenes que ha desbordado las previsiones más amplias de la organización, lo cual a provocado algún que otro problema. Por ejemplo no todo el mundo pudo entrar a Cuatro Vientos, muchos quedaron fuera, tampoco fue fácil acercarse al Vía Crucis, cortaron el acceso por las calles laterales porque había demasiada gente y eso que aún faltaban horas.
En general Madrid apareció tomado por una marea de gente joven que llenaba las calles, las zonas turísticas, las iglesias, los bares y restaurantes y el Metro. Gente de todas partes, variopinta, de movimientos eclesiales de lo más diverso. Resulta curioso comprobar la variedad de sensibilidades que hay en la Iglesia, hábitos y uniformes de todos los colores, grupos de las más variadas procedencias. Lo que en el pasado me hubiera confundido, ahora me parece una riqueza de la catolicidad (universalidad) de la Iglesia. Es cierto que tal vez muchos asistían llevados por la corriente de sus parroquias, que tal vez no todos tenían tan clara su fe y el motivo para asistir, pero es lo que pasa siempre, al menos se dieron la oportunidad de ver algo que dificilmente se les olvidará y sentirse parte de algo grande.
Gente joven que en general y con las lamentables excepciones, se comportó con civismo y buenas maneras, que daba las gracias y sabía estar por donde iba pasando. Gente que no iba de hoteles (algunos sí) sino que durmió en el suelo de pabellones, salones parroquiales o tiendas de campaña. Curiosamente el SAMUR madrileño no tuvo que asistir a ningún caso de intoxicación etílica en todo el tiempo, lo cual, dado el número de personas asistente, es de record.

Por otra parte tuvimos que sufrir las consecuencias de los movimientos intolerantes y antidemocráticos que se gestan en las sociedades en tiempos de crisis. No hay que olvidar que las peores dictaduras europeas se gestaron en las crisis en grupos de extremistas que afirmaban sus derechos negando los de los demás. Ese laicismo anticlerical y antidemocrático que no vacila en repetir mentiras e insultos contra los demás mientras reclama todo tipo de derechos para sí es el caldo de cultivo de una ideología totalitaria y negadora del pensamiento divergente. Se ha demostrado que la financiación de la JMJ ha salido de los bolsillos de los peregrinos y de la aportación de entidades privadas, sin más aportación pública que facilitar el movimiento y congregación de los asistentes y su seguridad (oye, que los asistentes pagan impuestos para eso y eran bastantes más). Pero a ese laicismo totalitario la realidad no le importa, repiten la falacia, viven de eso.
Organizan una manifestación en los días y lugares en que más puedan provocar y alterar y el gobierno, en un alarde de incompetencia, se lo permite. Insultan y escupen a los peregrinos por estar allí, ¡es que están rezando! Llegan a decir algunos. Y algunos repiten la estupidez de que la policía tenía que haber echado a los peregrinos de Sol para que no coincidieran con la marcha. Oiga, que la JMJ lleva tres años convocada y ustedes lo han organizado con toda mala idea, que nos damos cuenta. Alguna gente de nuestro pueblo se vio envuelta accidentalmente en esta movida, basta preguntarles para que quede claro con que tipo de gente nos las estamos viendo, odio ciego y visceral.
Para muestra un botón, este vídeo con los insultos, mentiras y gritos que demuestran con que tipo de energúmenos nos estamos viendo.



Hay más como éste, éste otro, o éste.

viernes, 24 de junio de 2011

"Corpus Christi"

  • Primera lectura: Dt 8, 2-3. 14b-16a. “Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres”.
  • Salmo 147: “Glorifica al Señor, Jerusalén”.
  • Segunda lectura: 1Co 10, 16-17. “El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo”.
  • Evangelio: Jn 6, 51-58. “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”.

«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo». Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».
VER

En el momento del “Ver” del tema 3 del Itinerario de Formación Cristiana de Adultos “Ser cristianos en el corazón del mundo”, una de las preguntas es: “¿En qué suelen poner su felicidad las personas de mi propio ambiente o de la sociedad en general? Aporta un hecho concreto”. Y uno de los participantes apuntó que, para sus padres, la felicidad era poder reunir todos los domingos a su familia, hijos y nietos, para comer juntos, ya que con la “excusa” de estar con los padres también se relacionaban entre ellos, compartiendo no sólo el alimento sino “la vida”, lo trivial y los temas serios... Y que esa reunión familiar hacía que los lazos entre ellos fuesen muy estrechos.

JUZGAR

La semana pasada, con la fiesta de la Santísima Trinidad, poníamos el ejemplo de la Familia Dios, integrada por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y que estábamos invitados a formar parte de esa Familia de un modo íntimo, pleno. Y hoy, en esta solemnidad de Corpus Christi, podemos ver que la felicidad de la Familia Dios, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, es reunirnos en torno a su mesa para compartir nuestra vida: «El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí». Y en estas palabras empezamos a vislumbrar que su objetivo es que lleguemos a la mayor intimidad, y para llegar a esa intimidad profunda, el Hijo se hace alimento: «Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él».

Y ante estas palabras, es lógico que nos surja la misma pregunta que se hicieron los judíos: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Es una de las grandes cuestiones de la que la reflexión teológica ha dado razones a lo largo de la historia. Pero, como en el caso de la Santísima Trinidad, nos encontramos ante una cuestión experiencial más que ante una cuestión filosófico-teológica.

De ahí que Jesús no responda directamente a esa pregunta, porque lo más importante no es el “cómo”, sino el significado y las consecuencias de esa experiencia de “comerle a Él”: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que come de este pan vivirá para siempre... si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día». La felicidad de Dios es que comamos con Él, que “le comamos”, para poder resucitar y vivir eternamente con Él.

Y desde esta experiencia de encuentro íntimo y profundo, se irán estrechando nuestros lazos, no sólo con la Familia Dios, sino también con la gran familia de Dios que es la Iglesia. Porque como hemos escuchado en la 2ª lectura, comer el cuerpo y beber la sangre de Cristo no sólo repercute en nosotros individualmente: «El cáliz... ¿no nos une a todos en la sangre de Cristo? Y el pan... ¿no nos une a todos en el cuerpo de Cristo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan». Y ahí también está nuestra felicidad.

ACTUAR

Podemos hoy hacernos la pregunta del principio: ¿En qué suelo poner mi felicidad? ¿Qué lugar ocupa Dios? ¿Qué lugar ocupa la participación en la mesa de Dios? ¿Soy consciente de lo que significa la Eucaristía, de las consecuencias de comer el Cuerpo de Cristo y beber Su Sangre, tanto para mí individualmente, como para el conjunto de la Iglesia? ¿Eso me hace feliz?

Al comenzar la celebración hemos dicho en la oración colecta: “Te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención”. Y la 1ª lectura nos decía: «Recuerda el camino que el Señor tu Dios te ha hecho recorrer... No sea que te olvides del Señor tu Dios». Recordemos hoy que la felicidad de Dios es que nos reunamos con Él y compartamos su mesa. Que no se nos olvide, que nunca faltemos a este sagrado convite, que lo vivamos en comunidad, sintiéndonos unidos como Iglesia, en familia, para tener vida en nosotros, ya ahora, y un día vida eterna, la mayor felicidad que podemos aspirar y a la que estamos llamados porque Dios mismo nos invita.