lunes, 31 de mayo de 2010

Campaña por tantos

¿Qué supone para la Iglesia Católica marcar la X a su favor?

Contribuir al sostenimiento básico de la Iglesia (celebrar el culto, retribuir a las personas dedicadas a la Iglesia y llevar a cabo los proyectos pastorales) para que pueda continuar realizando su labor tanto a nivel pastoral como social.
Los ingresos obtenidos a través de la X en la Declaración de la Renta suponen entre el 25% y el 30% de las necesidades de la Iglesia. El resto lo recibe de las aportaciones voluntarias de los católicos.

¿Qué supone para el contribuyente marcar la X a la Iglesia?

No tiene coste alguno para el contribuyente. Vd. no paga más y el 0,7% de sus impuestos se destinará a colaborar para que la Iglesia siga desarrollando su labor.

Destacamos lo más importante de esta labor:
•Celebrar el Culto: La celebración de la Santa Misa y de los sacramentos: Bautismo, Confirmación, Comunión, Matrimonio, Orden sacerdotal. También las demás celebraciones: Funerales, celebraciones de piedad ordinaria y popular, fiestas, etc. Hay que mantener los templos: parroquias y ermitas

•Retribución del clero: Retribución de los sacerdotes. Sostener los Seminarios donde se forman los sacerdotes. Sueldos del personal que está directamente al servicio de la pastoral

•Acciones pastorales y caritativas: Ofrecer la adecuada preparación catequética y teológica a quienes han solicitado recibir los sacramentos. En los centros parroquiales y en las distintas oficinas y despachos se realizan todo tipo de actividades formativas, caritativas y de promoción social. También sirven de referencia para cuantos necesitan atención personalizada en situaciones de conflicto, personal, familiar, etc, o ante situaciones de falta de salud y en estado de soledad; también en momentos felices y tristes de la vida. Y otras muchas actividades en beneficio de la sociedad en general

La importante labor pastoral y asistencial que la Iglesia aporta a la sociedad se extiende a través de: más de 23.000 parroquias, cerca de 850 monasterios de clausura, más de 200 hospitales y ambulatorios, más de 300 guarderías, más de 900 orfanatos, más de 1.600 Centros de Acogida y reinserción Social y Familiar.

¿Puedo marcar la casilla de la Iglesia y la de fines sociales?

Es posible marcar las dos casillas. En ese caso se destinará un 0,7% de sus impuestos a la Iglesia Católica y 0,7% a Otros Fines Sociales. Sin que esto suponga que Vd. paga más impuestos.

¿Cómo marcar la X a favor de la Iglesia?

Si realiza la Declaración usted mismo: No olvide que tiene esta opción y que basta con marcar la casilla de la Iglesia Católica para colaborar.
Si le ayuda un tercero (oficinas de Hacienda, asesor fiscal, un familiar o algún Banco o Caja, etc) No olvide recordarle que su deseo es marcar la casilla a favor de la Iglesia Católica.

Si usted ha recibido el borrador en casa y desea modificarlo puede hacerlo:

•Por Internet: en el impreso que ha recibido se le facilita una clave alfanumérica de acceso restringido a su borrador que le permitirá hacer las modificaciones que considere oportunas a través de la Web de la Agencia Tributaria

•Por teléfono: en el 901 200 345 (Renta Asistencia)

•Personalmente: En las oficinas de la Agencia Tributaria previa cita concertada a través de Internet o en el teléfono 901 22 33 44.
 

domingo, 23 de mayo de 2010

Pentecostés 2010

Me ha enviado María Jesús este enlace y sólo quiero compartirlo con vosotros.
Disfrútalo con calma, merece la pena. Mejor con música.

Pentecostés 2010.

martes, 18 de mayo de 2010

Parroquia de S. Antonio Abad en fotografías

Nuestro amigo Antonio López ha hecho un resportaje fotográfico y un montaje sobre la parroquia que ha colocado en su blog. Creo que también ustedes deberían verlo, así que aquí os lo traigo.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Afrontar la muerte y vivir la vida.

Randy Pausch eligió vivir sus últimos meses de vida de forma memorable. Ante la adversidad podemos decidir utilizar nuestras energías para lamentarnos o utilizar esas mismas energías y el tiempo que tenemos para jugar duro y llenarlo de energía y esfuerzo. La desgracia nos afecta tanto como la dejemos a partir de ciertos límites. Yo he experimentado que puedo elegir como quiero sentirme ante algunas adversidades y cuánto me van a afectar, así como ciertos comportamientos. Y aunque, a veces, pierdo algunas batallas, espero no perder la guerra. Randy no habla de religión, quizá para que su aportación llegue a todo tipo de gente, pero hay una sospecha de transcendencia en todo lo que dice. Ya habrá salido de dudas.


Quién es Randy pueden encontrarlo aquí.

Este vídeo del programa de Ophra resume una charla mucho más larga que después dio lugar a un libro que seguro merece la pena. (El vídeo original en inglés está aquí.)

domingo, 25 de abril de 2010

Morir dignamente

Artículo tomado del blog Compostela, la entrevista original está aquí.
Entrevista (La Vanguardia 10.04), a Julio Gómez, médico especialista en cuidados paliativos:
Si yo fuese un enfermo terminal, ¿qué haría usted?
—Ayudarte a vivir bien hasta el último minuto.

—¿Cómo puedo vivir bien sabiendo que voy a morir?
—Si aceptas lo inevitable y yo te palío lo evitable, vivirás bien hasta el final, con dignidad.

—¿Qué es lo evitable?
—El dolor total.

—¿Qué es el dolor total?
—Una suma de dolor físico, dolor psíquico, dolor social y dolor espiritual. Paliémoslos: en eso consisten los cuidados paliativos.

—¿Desde cuándo la medicina los ofrece?
—En España, sólo desde los años 80. Antes, el médico veía a la muerte como enemiga: si no podía curar, el médico se sentía fracasado. “No hay nada que hacer”, sentenciaba, y abandonaba al enfermo a su suerte. Lo desahuciaba. El médico está entendiendo que, más allá de curar, puede cuidar al enfermo desde el diagnóstico hasta la muerte. Lo dice el filósofo Francesc Torralba: “Hay enfermos incurables, pero ninguno incuidable”.

—¿Cómo me paliarán el dolor físico?
—Hay analgésicos idóneos, hay morfina.

—Si la morfina merma mis facultades, ¿me compensaría usarla de todos modos?
—Te preguntaría siempre antes. Hoy podemos dosificar la morfina de modo que palíe tu dolor físico con el mínimo embotamiento cognitivo. El otro día reduje la dosis a un enfermo porque vi que había alcanzado una serenidad natural que lo permitía.

—¿El estado psíquico determina el físico?
—Sí. El dolor psíquico – angustia, ansiedad, tristeza, ira, miedo…- alimenta el sufrimiento, sensibiliza, incrementa el dolor total.

—¿Y cómo se palía ese dolor psíquico?
-Acompañando al enfermo, permitiendo que se permita expresar rabia, tristeza… ¡Sólo así podrá llegar a aceptar su situación! Ese enfermo quiso hablar con familiares, expuso deseos, se reconcilió consigo mismo…

—Me hablaba de dolor social: ¿qué es?
—El derivado de perder tus roles sociales anteriores, a causa de tu enfermedad.

—¿Cómo puede paliarse ese dolor?
—Un enfermo entendió lo mucho que podía enseñar a sus hijos (o nietos) con su actitud ante la enfermedad y la muerte: ganó para sí un rol social, ¡y un rol muy importante!

—¿Sí?
—Solemos encubrir la muerte. Error. Si de niños vemos al abuelo muerto, ¡sufriremos menos mañana ante la muerte! Los niños aceptan la muerte como natural: ¿por qué inocularles temores, perjudicándoles?

—Me citaba el dolor espiritual: ¿qué es?
—Es el del sentido: “¿por qué?”, “¿por qué yo?”, “¿para qué nacer, para qué vivir?”, “¿para qué todo?”, “¿qué pinto yo aquí?”, “¿dónde está Dios?”. El enfermo terminal se hace estas preguntas, busca un sentido…

—¿Y cómo le ayuda usted ahí?
—Acompañándole en las preguntas: al menos, siempre nos quedarán las preguntas.

 —No sé si es mucho consuelo…
—Nada alivia más a un paciente avanzado que comprobar que su médico no se escaquea.

—¿Es más fácil el final para el creyente?
—Morimos como hemos vivido: uno enfrenta de cara las cosas, otro escurre el bulto…

—Diga algo al terminal que nos lea.
—No es que mientras hay vida, hay esperanza, sino que mientras hay esperanza, hay vida. Hay mucho que hacer, desde aplacar tu dolor hasta estar consciente, o ver una película con alguien, compartir una comida, conversar… ¡Te queda seguir vivo hasta el final!

—Cíteme un caso.
-A un hombre le preparé para disfrutar de la cena de Fin de Año con sus seres queridos. Luego murió con todos alrededor de su cama, dándole la mano: ¡ver esa foto es emocionante! ¿Puede haber mejor muerte?

—¿Mejor en casa que en el hospital?
—Donde prefiera: disponemos de medios y recursos para que sea en casa, si se desea.

—¿Ha acompañado a alguien querido?
—Mi hija murió con tres años y ocho meses. Nacida con grave discapacidad, estaba hipercapacitada para generar cambios alrededor: despertó la ternura en mí, eso me hizo mejor médico. Yo la cuidé, ella me doctoró.

—¿Hay dolor mayor que ese?
—Quizá no. Tratar a un enfermo terminal es siempre tratar a la vez a sus familiares, a sus cuidadores, para evitar que le transmitan sus angustias. Y otra asignatura pendiente de la medicina actual es el duelo: la mitad de los duelos deriva en alguna patología.

—¿Hubiese usted ayudado a morir al tetrapléjico Sampedro?
—Yo ayudo a vivir al que va a morir, no a morir al que puede vivir. Sampedro no quiso, quiso suicidarse: no era un caso para mí.

—¿Acaso no es la medicina paliativa una eutanasia (“buena muerte”)?
—Los enfermos dicen: “¡Yo no quiero vivir así!”. Bien, cambiemos el “así”, ¡y entonces el 99% quiere seguir viviendo! Con más recursos en medicina paliativa, el debate sobre la eutanasia devendría residual.

—Una dosis muy alta de morfina ¿mata?
—Le sedará, disminuirá sus constantes: moriría usted igual, pero así será más plácido.

—¿Aprende usted algo de sus pacientes?
—Sí: el valor de expresar las emociones, el valor de reconciliarse, el valor de cinco minutos… ¡Ellos son mis maestros! Lo que aprendo de ellos me capacitará un día para aprobar mi propio examen final.

—¿Cómo enfrentará usted su final?
—¡Intentaré que la muerte me encuentre bien vivo!

__________________

Paliar, cuidar

Su hija estaba muerta. Dejó que su hermanito Ander, de seis años, la viera. El niño lloró y, mirándole a él, le dijo: “Tú no lloras porque eres médico, ¿verdad?”. Y Julio Gómez rompió a llorar: aprendió que tenía derecho. Hoy es referente en medicina paliativa: bajo la dirección del veterano Xavier Gómez-Batiste, Julio lidera uno – hospital San Juan de Dios de Santurce-de los treinta equipos del programa de la Obra Social La Caixa – 11 millones de euros- para la atención integral de personas con enfermedades avanzadas. De 384.000 personas que fallecen al año en España, 150.000 necesitan esos cuidados, y sólo 40.000 los recibían: disminuyen así sus niveles de ansiedad, depresión e insomnio.