viernes, 26 de junio de 2009

Cristianos sin Fronteras

Ya, es cierto que el término "sin fronteras" ha llegado a un punto de vulgarización que se presta a cierto choteo, para qué andar engañándonos. Sin embargo el sentido original de gran familia, de superar cualquier límite físico o mental para ir al encuentro del otro, del que lo necesita, sigue vigente.
Si me apuran podríamos decir que la Iglesia tiene cierta delantera en la idea al definirse como "católica", es decir, universal, para todo el género humano de todos los tiempos y lugares. A quién mejor le viene bien el apelativo que a un cristiano consciente de su misión en la historia.
Esto sirve para presentar un movimiento que se define así, como "Cristianos sin Fronteras".
En su web, entre otras cosas se explican así:

La asociación se apoya en el compromiso de un cristiano que, descubriendo lo que significa el bautismo, comunica a sus compañeros lo que está dispuesto a hacer por la animación misionera de la comunidad formando parte de una asociación. Dice así: "Yo..., pretendiendo con la gracia de Dios, profundizar mi compromiso bautismal con el Señor Jesús en su dimensión misionera evangelizadora, me comprometo con la asociación Cristianos sin Fronteras, según el proyecto de vida que he presentado" Una advertencia, que para nosotros es importante. Nosotros somos solamente una asociación. No somos, no queremos ser comunidad. Cada uno vive su vida cristiana en una comunidad. Nos reunimos desde varias comunidades para trabajar juntos por la animación misionera de esas nuestras y de otras comunidades.

sábado, 20 de junio de 2009

Domingo XII del tiempo ordinario

1 lectura: Job 38,1.8-11.

2 lectura: 2 Corintios 5,14-17.

Evangelio: Marcos 4,35-40.

Después de haber pronunciado el discurso de las parábolas (Mc 4,1-34), Jesús decide pasar con sus discípulos “a la otra orilla” del lago de Galilea, una zona extranjera y pagana. Mientras se dirigen al otro lado del lago, se desata un “fuerte huracán”, que amenazaba con hundir la barca. La tempestad y las grandes olas parecen representar los obstáculos a la difusión del reino más allá de los confines de Israel y, por tanto, a la misión post-pascual de la Iglesia.

Jesús duerme. En la Biblia, el sueño es comparado con la ausencia. El salmista, por ejemplo, exclama: “Despierta, Señor, por qué duermes? Levántate, no nos rechaces para siempre” (Sal 44,24; cf. 35,23; 59,6; 78,65; etc.). Probablemente en el relato de Mc se alude a la situación post-pascual, cuando Jesús parece lejano, como si estuviera muerto. En el mismo evangelio de Mc, la muerte es comparada al sueño (cf. Mc 5,39).

Jesús es despertado por los discípulos. Mc describe el despertar de Jesús con el verbo griego diegèiro, que recuerda su condición actual de resucitado, ausente pero al mismo tiempo presente. Ordena soberanamente a las fuerzas de la naturaleza que se calmen. Su acción evoca el poder de Dios, creador del mundo y liberador de su pueblo, a través del dominio sobre los elementos cósmicos (cf. Sal 65,8; 106,9; etc.). Mc utiliza para el lago, el término “mar”, que en el imaginario popular evocaba el ámbito del caos, del mal y de lo demoníaco.

El grito de los discípulos: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?, es interpretado por Jesús, no como una invocación de confianza y de esperanza ante él, sino como temor y falta de fe: “¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?” (v. 40). Para Jesús, el miedo se opone a la fe. Aunque él está con ellos, los discípulos dudan de su presencia salvadora.

El relato concluye con la pregunta final de los discípulos: “¿Pero, quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!” (v. 41). A pesar de estar con él, desde hace mucho tiempo, no le conocen. Marcos, que ha anticipado la identidad de Jesús desde el inicio del evangelio como Mesías e Hijo de Dios (Mc 1,1), invita al lector a confrontar su propia fe en Jesús, que como Señor domina las fuerzas hostiles al reino de Dios, y como Resucitado, está presente con su eficacia salvadora en medio de las tensiones y conflictos de la historia.

De Debarim.it


Una vez más la palabra nos ayuda a interpretar nuestras dificultades para vivir la fe y transmitirla en el mundo de hoy. Frente a los obstáculos sólo nos queda la confianza.

viernes, 19 de junio de 2009

Vicente Ferrer

Ha muerto Vicente Ferrer, su historia es la histora de una pasión por ayudar a los necesitados. Como la Madre Teresa, la pobreza le habló con la voz de Cristo y él entendió que debía dedicarse a ellos de forma permanente. Su lucha y sus esfuerzos son un ejemplo para todos y nos recuerdan a todas las personas, misioneros y laicos, que dan lo mejor de sí mismo allá donde hace falta.
Mientras muchos hacen de esto un tema ideológico yo me limitaría hoy a recordar aquel pasaje del Nuevo Testamento que está en la raiz del compromiso de cualquier cristiano, 1ª Cor 13, 1-3:

1 Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden.

2 Ya podría tener el don de predicación y conocer todos los secretos y todo el saber; podría tener una fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada.

3 Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve.

jueves, 18 de junio de 2009

sábado, 13 de junio de 2009

Dia de Caridad 2009

Caridad 2009

Frente a la insolidaridad: PARTICIPACIÓN

Bajo el lema “Si no quieres formar parte de una sociedad limitada, facilita la participación de todos”, Cáritas pone en marcha su campaña Caridad 2009. En este segundo momento de la campaña institucional, Cáritas quiere potenciar el espíritu de participación, construyendo vínculos entre las personas que nos permitan crear un mundo mejor para todos.

Participar es un valor constructivo que implica corresponsabilidad, además de una acción decisiva para la consecución explicita y real del derecho de disfrute universal de los bienes, que, al no estar repartidos de una manera justa y equitativa, generan bolsas de pobreza y exclusión en la sociedad. Tan importante para la persona es cubrir sus necesidades como que se cuente con sus propuestas y decisiones. Participar es involucrarse personal y comunitariamente. Es incluir a los excluidos en un espacio donde dignificarse. Es vivir despierto y hacer camino con los otros.